Menschliche Walhalla - 20 de Febrero
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![]() LUDWIG EDWARD BOLTZMANN S = k log W |
San Físico En los tiempos en los que el Imperio Austrohúngaro se creía grande, pasadas las viejas guerras de una Europa revolucionaria, cuando se adivinaba en el horizonte el cambio permanente e irresistible de la ciencia, con la revolución industrial en ciernes, advirtiendo de los siglos venideros, el hijo de un acaudalado vienés descendiente de berlineses, de nombre Ludwig aprendió sus primeras lecciones a través de un profesor particular que acudía a su casa, hasta que ingresó en el liceo de Linz, de donde pasaría a la Universidad de Viena en 1863, tras perder a su padre a los 15 años. En la universidad se decantaría por la física guiado por insignes maestros. Se doctoraría en 1866 presentando una tesis sobre la teoría cinética de los gases bajo la advocación de Josef Stefan. A partir de entonces su vida formará parte de la universidad, primero en 1867 como lector, para posteriormente en 1869 obtener un puesto de profesor de física teórica en la universidad de Graz, sólo tiene 25 años por aquel entonces. En aquellos años se desplaza a las universidades de Heilderberg y Berlín, en las que entra en contacto con Bunsen, Kirchhoff o von Helmholtz entre otros. Decisiva para sus investigaciones sin embargo será la llegada de Maxwell a la universidad de Viena en 1873, ambos sentarán las bases de los nuevos conceptos de la termodinámica estableciendo lo que se conocerá como Estadística Maxwell-Boltzmann sobre la entropía y el movimiento de las partículas microscópicas y sus interacciones. Aquellos años también serán decisivos en su vida personal, en 1872, cuando aún las mujeres no son admitidas en la universidad, conoce a Henriette von Aigentler. Tras solicitar permiso para asistir como oyente a las clases, su petición es rechazada y Ludwig le insiste en que apele la decisión. En esta segunda ocasión, en justicia, se le concede. El 17 de julio de 1876, es ella quien le concede a Ludwig su mano y contraen matrimonio, una unión de la que nacerán tres hijas y dos varones. Pasará 14 años felices desarrollando sus investigaciones sobre estadística atómica en la universidad. En 1894 ocupa el puesto de su antiguo maestro Josef Stefan a la muerte de éste en Viena. Este regreso a la capital imperial no será el merecido reconocimiento que pudiera esperar, sino que se convertirá en una lucha constante contra sus colegas y a la vez detractores sobre las teorías atómicas que en aquellos años aún no han sido aceptadas por la mayoría de los físicos. El conflicto con Ernst Mach llega al punto de que en 1900 acepta la invitación de Otswald para trasladarse a la universidad de Leipzig. Sin embargo, también Wilhelm Ostwald se opondrá a sus teorías sobre el comportamiento de los gases desde su perspectiva atómica, con lo que sólo la enfermedad de Mach que abandona la universidad, le concede el respiro de poder volver a Viena. En 1902, podrá instruir a investigadores como Ehrenfest, o Lise Meitner, de modo que aunque los viejos maestros que representan el pasado se aferran a las ideas de su tiempo, Boltzmann prepara el camino del nuevo siglo. Si bien sus colegas no comparten en la mayoría de los casos sus opiniones, su regreso a Viena es un éxito, y su primera conferencia se presenta abarrotada de público dispuesto a escucharle. Pero esto no es suficiente, su mente confusa sufre brotes depresivos y severos cambios de humor incomprensibles, debidos probablemente a problemas mentales. Durante las vacaciones de verano de 1906 cerca de Trieste, la vida lo lleva al límite, el otoño que se avecina, el regreso a una lucha constante contra la adversidad, la incapacidad para comprender el por qué los demás no alcanzan a entender lo que para él resulta tan sencillo, lo empujan a un final irrevocable. Ludwig Boltzmann se ahorca el 5 de septiembre en la habitación del hotel en el que descansaba con su familia. Sus restos fueron enterrados en el cementerio central de Viena. Dos años después de su muerte, los experimentos con coloides, demostrarán los cálculos sobre el Número de Avogrado y la Constante de Boltzmann, y también la existencia de los átomos en la materia. Boltzmann, Mayer y Cantor, representan el modo en que la genialidad, la locura y la tristeza de la incomprensión pueden superar a la voluntad de conocimientos y derrotar a un hombre. Todos ellos aportaron a la humanidad conocimientos que la mayoría de nosotros comprendemos sólo porque otros nos los han hecho llegar pero a los que jamás podríamos acercarnos sin su ayuda, personas cuya capacidad de comprensión e inventiva se ha topado en más de una ocasión con el absurdo de otros que se creen mejores y más sabios pero que en verdad se oponen a los cambios por miedo a que sus privilegios se vean ensombrecidos por aquellos cuyas capacidades están muy por encima de los méritos que reciben. A los tres les debemos mucho, y por encima de sus aportaciones, sean estas cuales fueran, les debemos el reconocimiento, el respeto y el recuerdo, sin duda tardío que en otros tiempos les faltó y que ocasionó su trágica pérdida. Enlaces e Información detallada: |
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