Menschliche Walhalla - 09 de Enero
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![]() MARIA GAETANA AGNESI xy2 = 4a2(2a - x) |
Santa Matemática Hija de un acaudalado hombre de negocios, que llegó a tener 22 hijos en tres matrimonios y que quería que todos ellos alcanzasen un lugar entre la nobleza milanesa, María fue considerada muy pronto una niña de gran inteligencia. A los cinco años, hablaba correctamente francés además del italiano, y a los trece griego, hebreo, español, latín, y alemán todo ello gracias a que sus padres no escatimaron gastos en la formación de sus hijos que podían disponer plenamente de preceptores y profesores particulares con los que debatían en largas sesiones en el salón familiar. Entre sus capacidades que rozaban la leyenda entre los círculos cultos de Milán se afirmaba que a los nueve años había expuesto una composición en latín en defensa del derecho de las mujeres a recibir una educación superior, aunque otros destacaban que este hecho no era sino la traducción al latín de un ensayo cuya autoría correspondía a uno de sus educadores. Su talento sorprendente se convirtió con el tiempo en un espectáculo que sólo agradaba a su padre que se permitía el lujo de exhibir aquel joven prodigio pero que causaba en ella hastío y aburrimiento. Con el fin de huir de aquella vida de frustración a la que era sometida, buscó cobijo en un convento, en el que su padre sólo permitió que permaneciera a modo de retiro pero impidiéndole que ingresara en ninguna orden religiosa, sin desatender sus obligaciones familiares, ya que las tempranas muertes de las dos primeras esposas de su padre la convierten de manera indirecta en la madre que sus hermanos han perdido y que ella debe reemplazar en su condición de hermana mayor. Carga dura y pesarosa que debe afrontar con gran entereza, ya que sólo cuatro de todos sus hermanos llegarán a sobrepasar los treinta años de edad. A partir de los 20 años su inclinación científica se centra en las matemáticas gracias al monje Ramiro Rampinelli. Como resultado de aquellos años, en 1748 aparece su obra Instruzioni analítiche ad uso della gioventù italiana, conformando un compendio de matemáticas sobre los más dispares autores, desde Euler a Leibnitz, armonizando y estructurándolos de un modo coherente que permitirá a otros comprender de forma más fácil conceptos matemáticos aún incipientes como las diferenciales o el cálculo, acompañando acertadamente la exposición de los temas con ilustraciones y ejemplos, aportando una visión actualizada del estudio de las ciencias. Entre todas las figuras expuestas en su publicación una atrajo especialmente la atención de los matemáticos, y aunque había sido propuesta con anterioridad por Fermat en 1703, y para la que Grandi en 1718 había indicado un método de construcción, fue el tratamiento que Maria le dio en su trabajo por lo que se la conoce como la curva de Agnesi desde entonces. En 1750 coincidiendo con una grave enfermedad de su padre, el papa Benedicto XIV, entusiasta de las matemáticas y conocedor del trabajo de María, le ofrece la cátedra de matemáticas y filosofía natural de la Universidad de Bolonia, pero ella no acepta el ofrecimiento. Su voluntad de retirarse del mundo y abandonar las matemáticas, en parte a causa de los cuidados que su padre requiere la mantienen ocupada durante los dos años siguientes. Es entonces, liberada de cualquier obligación filial tras el fallecimiento de su padre, cuando decide dedicarse a sus inclinaciones religiosas ocupándose en el estudio de la Teología y entregando toda su fortuna a los menos afortunados. En los primeros días de 1799, fallece rodeada de pobreza, la propia y la ajena, como directora del hospicio de Trivulzio de Milán donde ha ocupado sus últimos años al cuidado de pobres y enfermos. Maria Agnesi es considerada por algunos como la matemática más brillante desde los tiempos de Hipatia, formando parte de ese grupo de personas que a lo largo de la vida han demostrado un talento natural para la comprensión de problemas complejos que permanecen ocultos para la mayoría y cuyas contribuciones al conocimiento de toda la humanidad permanece en ocasiones olvidado para siempre por su condición de mujeres, es probable que todos aquellos que nos hemos asomado a las matemáticas en nuestra vida, al tener en nuestras manos un libro de fórmulas y ecuaciones hayamos imaginado sin dudar que la curva de Agnesi no podía corresponder más que al saber de un hombre, pues su nombre figura entre los de Euler, Lagrange o Leibnitz, demostrando con ello nuestra doble ignorancia, la de ser incapaces de crear algo así y la necedad de no imaginar que la persona que se haya detrás de ese logro humano sea una mujer. Enlaces e Información detallada: |
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