Menschliche Walhalla - 11 de Diciembre
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![]() IBN ROSHD - AVERROES أبو الوليد محمد بن أحمد بن محمد بن رشد Quien habla de cosas que no le atañen, escucha cosas que no le gustan. Cuatro cosas no pueden ser escondidas durante largo tiempo: la ciencia, la estupidez, la riqueza y la pobreza. En la naturaleza nada hay superfluo. Todas las religiones son obras humanas y, en el fondo, equivalentes; se elige entre ellas por razones de conveniencia personal o de circunstancias. |
San Filósofo y Médico Abu l-Walid Muhammad ibn Ahmad ibn Muhammad ibn Roshd (árabe أبو الوليد محمد بن أحمد بن محمد بن رشد) fue un filósofo y médico andalusí, maestro en leyes islámicas, matemáticas y medicina. Aven Roshd, (convertido en Averroes por los latinos) nació en Córdoba el año 520/1126. Su abuelo y su padre habían sido célebres juristas, investidos de la dignidad de juez supremo (qâdî al-qodât), y personajes políticos influyentes. Naturalmente, el joven Averroes recibió una formación completa: teología y derecho (fiqh), poesía, medicina, matemáticas, astronomía y filosofía. En el año 548/1153 visita Marruecos y, posteriormente, en el 565/1169-1170, lo volvemos a encontrar desempeñando la función de qâdi en Sevilla. Termina ese mismo año el Comentario sobre el Tratado de los animales y el Comentario medio sobre la Física; éste fue para él un período de intensa productividad. En 570/1174, termina sus Comentarios medios sobre la Retórica y la Metafísica y cae gravemente enfermo. Una vez curado, vuelve a emprender los viajes a que su función le obliga. En 574/1178 está en Marruecos, donde fecha el tratado traducido más tarde al latín con el título De substantia orbis, y en 578/1182 el soberano almohade Abû Ya'qûb Yûsof (a quien había sido presentado por Ibn Tofayl) le nombra su médico y le confiere posteriormente la dignidad de qâdi de Córdoba. Averroes gozaría del mismo favor con el sucesor del soberano, Abû Yûsof Ya'qûb al-Mansur. Pero ya en aquella época, aunque observaba rigurosamente todas las prescripciones de la sbaríat, sus opiniones filosóficas despertaban las sospechas de los doctores de la Ley. Parece que, al avanzar en edad, Averroes se retiró de los asuntos públicos para dedicarse íntegramente a sus trabajos filosóficos. Sin embargo, sus enemigos consiguieron que alMansûr, que le había entonces colmado de honores con motivo de su traslado a Córdoba en 1195 (año de la última gran victoria contra los cristianos en Alarcos), se indispusiera contra él. El califa, haciendo responsable, posiblemente con razón, a la vida relajada y poco honesta de los musulmanes andalusíes de sus anteriores derrotas frente a los cristianos, impone una fuerte ortodoxia islámica que sirve para reorganizar el estado, pero que se lleva por delante también la postura racionalista de Averroes. Fue enviado en régimen de residencia vigilada a Lucena, cerca de Córdoba, donde debió sufrir las afrentas, las sátiras y los ataques de los «ortodoxos», tanto de los teólogos como del vulgo. Si bien es cierto que, años después, al-Mansûr le llamó a Marruecos, no está muy claro si fue para devolverle su confianza, pues el filósofo murió más o menos en estado de reclusión, sin haber vuelto a ver Andalucía, el 9 de Safar del año 595, 10 de diciembre de 1198. Sus restos mortales fueron trasladados a Córdoba. Ibn 'Arabî, que muy joven había conocido a Averroes, asistió a los funerales, ceremonia de la que nos ha dejado un patético relato. Gran parte de la obra de Averroes se ha perdido como consecuencia de esta etapa de censura, afortunadamente han sobrevivido muchas traducciones al hebreo y al latín. Averroes escribió comentarios sobre la obra de Aristóteles y confeccionó una enciclopedia médica. Su obra más importante fue La Incoherencia del Incoherente (Tahafut al-tahafut), donde defiende la filosofía aristotélica frente a los propuestas de al-Ghazali en La Incoherencia de los Filósofos (Tahafut al-falasifa), con las que ataca a Aristóteles y a Avicena, manteniendo que son contradictorios e incompatibles con las enseñanzas del Islam. Apenas 80 años tras su muerte, sus principales tesis fueron condenadas como incompatibles con la doctrina católica por el obispo Etienne Tempier de París, con lo que Averroes ya acumulaba en su contra las posturas oficiales de las dos grandes religiones monoteístas de la humanidad. Sin embargo muchas de sus tesis sobrevivieron en autores como Giordano Bruno o Pico della Mirandola. Averroes manifiesta en sus tesis que la religión tiene un carácter instrumental y político, destinada a gobernar las masas incapaces de darse una ley adecuada a sí mismas mediante la razón. Averroes sin embargo defiende el papel positivo de la religión a la que considera capaz de alcanzar la misma verdad que la filosofía, y que ambas no son excluyentes sino compatibles y hasta complementarias. Otro punto básico de la filosofía de Averroes e la división del alma en parte perecedera (intelecto pasivo) y parte eterna (intelecto activo). El intelecto activo se convierte en pasivo cuando se halla unido al alma humana. Cuando la capacidad sensorial e intelectual del hombre recibe la información de sus sentidos, ésta se transmite al intelecto pasivo. Las ideas que existen en potencia en tales imágenes son interpretadas por el intelecto activo, convirtiéndose en formas y juicios. Los averroístas, tratando de forzar una compatibilidad entre la filosofía de Averroes y la religión cristiana, con Siger de Brabante a la cabeza, propusieron la doctrina de la doble verdad, según la que pueden existir dos realidades, una religiosa y otra filosófica y científica. Las principales obras de Averroes fueron Tahfut at Tahafut (La Incoherencia del Incoherente), Kitab fasl al-maqal (Sobre la armonía entre Religión y Filosofía), Los Comentarios al «Corpus aristotelicum», Exposición de la República de Platón y Comentarios a Ptolomeo, Alejandro de Afrodisia, Nicolás de Damasco, Galeno, al-Farabi, Ibn Sina e Ibn Bayya. Averroes es el protagonista de la historia "La busca de Averroes" en El Aleph de Jorge Luis Borges. Figura denostada y más tarde reivindicada por las dos grandes religiones monoteístas, Averroes tuvo que hacer verdaderos equilibrios para mantener su amor por la filosofía helénica en un mundo islámico en retroceso frente a los avances de los ejércitos de invasores cristianos. La época dorada del Califato de Córdoba ya había pasado y la intolerancia religiosa y política que era la norma en los reinos cristianos, poco a poco se instalaba también en al-Andalus, así Averroes no encontró la sociedad de Abderramán III dispuesta al conocimiento y a la racionalidad, sino un mundo en declive donde la razón estaba a punto de ser sustituida por la ortodoxia islámica. Averroes fue, tal vez, la última llama de la edad de oro de la filosofía y la razón islámicas en muchos siglos, y desde luego la última gran figura de la historia de al-Andalus. Enlaces e Información detallada: |
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