Menschliche Walhalla - 02 de Diciembre



Fidel Castro
FIDEL ALEJANDRO CASTRO RUZ


Argumentos tenemos millones; el capitalismo es indefendible, el imperialismo es indefendible; el socialismo, cualesquiera que sean los errores que puedan cometer los hombres -y no habrá ninguna obra humana en que los hombres no cometan errores-, es lo más noble, lo más justo y lo más digno que se pueda llevar a cabo

Cada año que se acelere la liberación de América significará millones de niños que se salven para la vida, millones de inteligencias que se salven para la cultura, infinitos caudales de dolor que se ahorrarían los pueblos

Dentro de la Revolución, todo; contra la Revolución, nada.

Ser internacionalista es saldar nuestra propia deuda con la humanidad. Quien no sea capaz de luchar por otros, no será nunca suficientemente capaz de luchar por sí mismo.

Y sin inmutarnos por las amenazas, sin inmutarnos por las maniobras, recordando que un día nosotros fuimos 12 hombres solamente y que, comparada aquella fuerza nuestra con la fuerza de la tiranía, nuestra fuerza era tan pequeña y tan insignificante, que nadie habría creído posible resistir; sin embargo, nosotros creíamos que resistíamos entonces, como creemos hoy que resistimos a cualquier agresión. Y no sólo que sabremos resistir cualquier agresión, sino que sabremos vencer cualquier agresión, y que nuevamente no tendríamos otra disyuntiva que aquella con que iniciamos la lucha revolucionaria: la de la libertad o la muerte. Sólo que ahora libertad quiere decir algo más todavía: libertad quiere decir patria. Y la disyuntiva nuestra sería «patria o muerte».

¡Cuando un pueblo enérgico y viril llora, la injusticia tiembla!

Si sobrevivir a planes de asesinato fuese prueba olímpica, tendría algunas medallas de oro.

San
Fidel Castro

Comandante en Jefe de las Fuerzas Revolucionarias de Cuba
Mayarí (Cuba) 13 de agosto de 1926

En una de las provincias orientales de la isla, nació Fidel, hijo de un emigrante gallego venido en busca de fortuna y prosperidad a la antigua colonia española. A los seis años fue enviado a Santiago de Cuba, con su hermana, para que pudiera desarrollar su inteligencia, aquellos fueron años duros en los que el dinero enviado por su padre no llegaba para mantenerlos, pues la institutriz que lo cuidaba empleaba parte en alimentar a su propia familia, hasta el punto de que incluso a tan corta edad pasaba hambre. En 1939, ingresaría en un colegio jesuita lo que le dejaría una fuerte impronta en su carácter; eran aquéllos unos religiosos considerados por el papado como obstinados y rebeldes ante las injusticias sociales de Latinoamérica, casi revolucionarios. El paso a la universidad en la que su energía se mostraba desbordada, donde acudía por libre a las clases que consideraba interesantes, ausentándose del resto, sirve para poner de manifiesto su interés por la política. En 1947, con 21 años se implica en una fracasada expedición con la intención de derrocar al dictador Trujillo que gobierna en la República Dominicana. Tras su matrimonio en 1948, y una breve estancia en New York en su viaje de bodas, se licencia en leyes en 1950. Y es al año siguiente cuando da el paso decisivo al presentarse como candidato al parlamento, circunstancia que se ve truncada por el golpe de estado del general Batista. El hecho de que toda Latinoamérica fuera sacudida por golpes militares que no servían más que para colocar o deponer gobiernos afines a los intereses políticos y económicos de los Estados Unidos sin el más mínimo respeto por los derechos humanos o la voluntad democrática de sus ciudadanos, hace que su espíritu rebelde se subleve contra la miseria y la injusticia que las asonadas arrastran consigo para todo el continente americano a excepción de los ricos países del norte.

En marzo de 1952, denunció ante los tribunales de justicia al presidente Batista por violar la constitución, al rechazar la demanda, Fidel asumirá que la única forma de cambiar un gobierno injusto cuando las leyes lo amparan es la revolución. El 26 de julio de 1953, acompañado de su hermano Raúl y un grupo de hombres intenta asaltar el Cuartel Moncada. Al fracasar en su objetivo se refugian en Sierra Maestra, sin embargo algunos días más tarde será detenido y condenado a quince años de prisión. Durante el juicio se defiende de las acusaciones con ímpetu y serenidad, Condenadme, no importa, la historia me absolverá. Tras 22 meses de prisión fue amnistiado y se exilió en Méjico. Y aunque aquel bien hubiese podido ser el final de la historia de una vida, para Fidel había asuntos que aún debían resolverse. El 2 de diciembre de 1956 a bordo del yate Granma, acompañado de 82 hombres, se prepara para desembarcar en Cuba. La tardanza en los preparativos pone en sobre aviso a las fuerzas de Batista que los esperan en la zona de desembarco, sólo unos pocos logran sobrevivir, entre ellos Che Guevara, su hermano Raúl, y Camilo Cienfuegos, se retiran hacia Sierra Maestra de nuevo, buscando el cobijo del terreno para iniciar una lucha de guerrillas contra el ejército. Poco a poco se le unen opositores a la dictadura de Batista, y la lucha se extiende por otras provincias. En 1957, hará público el Manifiesto de Sierra Maestra en el que se compromete a convocar elecciones y entregar el poder a quien resulte elegido si consigue la victoria, sin embargo posteriormente cambiará el sentido de sus palabras de modo que las elecciones se encaucen única y exclusivamente a través del Partido Comunista Cubano.

La estrepitosa campaña militar diseñada por el estado mayor cubano conduce irremediablemente a la derrota paulatina de los hombres de Batista. A partir del 24 de mayo de 1958 la fortuna sonríe a los revolucionarios, y el 28 de diciembre, la victoria decisiva tiene lugar en Santa Clara bajo las órdenes de Che Guevara, llegando a producirse deserciones en masa e incluso negociaciones por parte de altos mandos cubanos para ejecutar un golpe de estado contra el dictador Batista y forzar un nuevo gobierno. A pesar de que éste se produce en la víspera de año nuevo, Fidel ordena continuar los combates hasta la victoria final. El 1 de enero de 1959, la revolución cubana triunfa en las calles de La Habana, Ni ladrones, ni traidores, ni intervencionistas, esta vez sí es la Revolución. Durante las celebraciones del 8 de enero, una de las muchas palomas que fueron lanzadas al viento se posó sobre su hombro, y el mito revolucionario comenzó a nacer. Durante los primeros días, en el período de transición y bajo la euforia y el ánimo enardecidos por la victoria, se crean juicios revisionistas contra los colaboradores del régimen de Bastista. La situación de interinidad lleva a sentencias extremas en las que las normas jurídicas no son respetadas y personas inocentes pagan con la vida por crímenes que otros cometieron durante los últimos 11 años. La tensión generada en el seno del nuevo gobierno entre aquellos que procediendo de los viejos tiempos se han mantenido en el poder y los revolucionarios aumenta hasta el punto de que varios ministros proponen a Castro para el cargo de primer ministro como única salida, cargo que asume el 16 de febrero.

Su primera gira por América, anticipa lo que será su relación a partir de aquel entonces con los Estados Unidos de América en una sucesión de desencuentros y amenazas. La aprobación el 17 de mayo de la ley de reforma agraria en la que la tierra era expropiada a los terratenientes afectó seriamente a los intereses extranjeros en la isla. A partir del otoño de 1959, el gobierno estadounidense pone en marcha todos los mecanismos necesarios para poner fin a la revolución, incluyendo planes para la ejecución del propio Fidel Castro. Esta situación de enfrentamiento hará posible que las relaciones comerciales con la Unión Soviética se intensifiquen, ya que Cuba proporciona una cabeza de puente inmejorable por su posición geográfica para poner a los Estados Unidos al alcance de los intereses soviéticos. Los continuos sabotajes con los que los servicios secretos intentan desestabilizar al gobierno cubano y desalentar a la población que ansiaba librarse de Batista aumentan poco a poco pero sin descanso la tensión militar en la zona. Ante la situación crítica de una presumible invasión por parte del ejército de los Estados Unidos, Cuba anuncia que comprará armas para su defensa a cualquier país que esté dispuesto a proporcionárselas.

El presidente Eisenhower ordena el 17 de marzo de 1960 que se activen los planes de invasión. En los meses siguientes las expropiaciones de empresas extranjeras son respondidas por parte de los afectados con reducciones en las cuotas de importación de materias primas procedentes de Cuba. En un mundo polarizado por intereses opuestos, el conjunto de países que seguían la doctrina política estadounidense rompen relaciones diplomáticas con el gobierno cubano, a excepción de Méjico. El 28 de septiembre se crean los comités de defensa de la revolución que tanto sirven para destapar a los espías y activistas infiltrados como para alimentar rencores y falsas denuncias sobre ciudadanos inocentes. El 15 de octubre tras la confiscación de bienes urbanos por el gobierno cubano, los Estados Unidos ordenan la prohibición de exportar cualquier mercancía a la isla, estableciendo lo que se conoce como el embargo, que producirá serios recortes en la riqueza de la economía cubana al impedirle comerciar libremente con cualquier estado soberano.

Mientras en 1961, Cuba planta batalla al analfabetismo con la Campaña Nacional de Alfabetización, el presidente Kennedy continúa los preparativos para la invasión de la isla considerada díscola, y casi una provincia rebelde del mismo modo que China considera a Taiwan. El 15 de abril se inicia el primer tanteo que pretende mostrar la capacidad de reacción del ejército cubano, dos aviones con insignias cubanas procedentes del continente bombardean varias ciudades causando varios muertos, a lo que Fidel responde al día siguiente Eso es lo que no pueden perdonarnos, que estemos ahí en sus narices ¡y que hayamos hecho una Revolución socialista en las propias narices de Estados Unidos! El desastre se consuma el 17 de abril cuando de madrugada 1500 hombres desembarcan en Bahía Cochinos, en Playa Girón y Playa Larga, sin hallar demasiada resistencia. A ellos se unen paracaidistas tierra adentro que pretenden ampliar el área de control desde la retaguardia cubana. Al día siguiente, vistiendo su uniforme caqui, su boina, con sus barbas y sus gafas de pasta dura, el propio Fidel se pone al frente de las tropas y se desplaza a la zona de combate para aplastar la pobre invasión en 72 horas, casi 1200 hombres caerán prisioneros, serán juzgados y devueltos a Estados Unidos a cambio de alimentos y medicinas (Compotas por mercenarios). El 30 de noviembre meses después del fracaso, el muy democrático presidente Kennedy desde su Camelot de Washington ordena la Operación Mangosta cuya finalidad es persistir en su intento por todos los medios políticos, económicos y militares a su alcance para derrocar el gobierno cubano. Recién comenzado el año, el 3 de enero de 1962, el llamado papa bueno, Juan XXIII lo excomulga de acuerdo a un decreto de 1949 de Pío XII aplicable a todos los católicos que apoyen a gobiernos comunistas, un honor que Castro compartirá con la orden de Lenin otorgada a su persona por la Unión Soviética.

Tras la expulsión el 31 de enero de la Organización de Estados Americanos, cuyos estados miembros en su mayor parte eran dictaduras militares de corte fascista, cobijo de jerarcas nazis huidos al final de la segunda guerra mundial, el 7 de febrero se consolida el embargo total sobre la isla a instancias de los Estados Unidos. Durante 1962 el mundo se verá abocado a una escenificación esperpéntica de enfrentamiento militar encubierto en plena guerra fría entre los dos bloques mundiales que pone al mundo sobre el filo de la navaja. Aprovechando las necesidades de todo tipo que el bloqueo impone a la economía cubana, la Unión Soviética aumenta su cooperación tecnológica y militar preparando la instalación de bases de misiles sobre suelo cubano como contrapartida a la amenaza que suponen los silos instalados por los Estados Unidos en Turquía. El 22 de octubre mientras buques soviéticos se dirigen hacia el puerto de la Habana con abundante material militar, la armada estadounidense cerca la isla con el fin de impedir cualquier tipo de intercambio. Ante la obstinación por ambas partes de mantener sus objetivos y de emplear para ello todo el armamento nuclear disponible si es necesario, el mundo contiene el aliento en lo que parece que será el inicio de la guerra abierta entre las dos potencias, cuyo desenlace no sería sino la mutua destrucción y aniquilación de millones de inocentes. Sin embargo, el 26 de octubre, los dirigentes de ambos países establecen canales diplomáticos que permiten un acuerdo satisfactorio con la retirada mutua de los amenazadores misiles, tanto en Turquía como en Cuba, además de la promesa de no alentar ningún tipo de invasión o acción encubierta contra el pueblo cubano.

Desde entonces las relaciones de Fidel Castro y el gobierno cubano con los demás países han ido sufriendo diversos altibajos, si bien el bloqueo sobre la isla persiste, la capacidad de resistencia del pueblo cubano la ha mantenido a flote y algunos de los logros de la revolución siguen vivos sin que se pueda aventurar el destino que les aguarda. Durante la década de los sesenta y setenta, el gobierno cubano apoyó activamente los movimientos revolucionarios de Latinoamérica, desde Bolivia a Chile, y la lucha armada por la descolonización de países como Angola o Etiopía, siendo de los pocos países del mundo que se opusieron frontalmente al sistema de apartheid sudafricano, cuyo apoyo ha sido agradecido por Nelson Mandela en reiteradas ocasiones. El fin de la Unión Soviética en 1991 supuso la pérdida del 85% del comercio de la isla, las dificultades económicas y energéticas aumentaron, y mientras todos esperaban su caída, la isla resistió, sólo a partir de 2005 gracias al apoyo de Hugo Chávez desde Venezuela se establecieron importantes intercambios de petróleo y personal sanitario entre ambos países. Lo que los 638 planes de asesinato no han conseguido, el tiempo se ha ido encargando de corregir. A pesar de la rapidez con que en ocasiones, incluso con avanzada edad se ha repuesto de algunos percances como el 20 de octubre de 2004, ocasión en la que se fracturó una rodilla y un brazo con 78 años, su salud se ha ido deteriorando paulatinamente.

Tras sufrir una grave enfermedad intestinal que le ha obligado a reposar completamente de sus responsabilidades públicas y políticas, el 31 de julio de 2006, delegó todas sus funciones en su hermano, y el 19 de febrero de 2008, en una carta dirigida al periódico Granma anunció su voluntad firme y resuelta de no presentarse a la reelección al cargo de presidente de Cuba, puesto que ocupaba desde el 2 de diciembre de 1976, fiel a sus palabras repletas de ironía, Que no se preocupen los vecinitos del norte, que no pretendo ejercer mi cargo hasta los 100 años. Su hermano, Raúl, ha asumido todos los poderes públicos manteniendo los principios de la revolución como desde el día de su desembarco en la isla, codo con codo. Los años han ido pasando y ni los intentos de asesinato, ni el embargo, ni la desaparición del bloque soviético, nada de eso ha sido capaz de apartarlo de sus objetivos, en el camino los cubanos han perdido y ganado muchas cosas, obtuvieron dignidad, respeto de sí mismos, acceso a la sanidad, la cultura, y una vida sin excesos en ocasiones precaria, a veces demasiado debido a las condiciones económicas impuestas por el embargo en la que se encuentra la isla desde hace décadas, a cambio han perdido parte de su libertad.

No todos los cubanos pueden abandonar libremente la isla, aquellos cuyas profesiones son consideradas vitales para el estado por el bienestar que proporcionan en recursos materiales o económicos tienen limitadas sus posibilidades de marcha en aras del bien común de todos los ciudadanos cubanos que tienen pleno derecho a que aquellos que han gozado de una mejor formación deban devolverle al pueblo los sacrificios que han realizado para que otros pudieran mejorar. Paradójicamente en aquellas ocasiones en las que las autoridades cubanas han permitido la salida libre e incontrolada de cualquier ciudadano cubano que así lo desease, ha sido el gobierno democrático estadounidense el que ha exigido que se impida el éxodo masivo por parte del gobierno de Cuba, así también cualquier cubano que tras abandonar la isla sin visado sea interceptado por los guardacostas estadounidenses en alta mar será devuelto a Cuba acusado de inmigración ilegal, pero aquellos que logren pisar las playas de Florida podrán quedarse tengan o no papeles. Libertad para salir, prohibición para entrar, es la nueva política inmigratoria de todas las hipócritas naciones del mundo, que a sí mismas se han dado en llamar democráticas, defensoras a ultranza de los derechos humanos para sí y no para los otros.

Es posible que la revolución fuera un error, que el prostíbulo en que Batista convirtió Cuba fuese el paraíso, quién sabe, quizás un dictador suceda a otro, por la fuerza o por las urnas en cualquier lugar del mundo, pero si ante las injusticias y la miseria uno permanece impasible, nada cambiará jamás. A cada una de las palabras que Fidel ha pronunciado durante estos largos años en sus discursos, y han sido muchas, muchísimas, nadie ha respondido para cambiar el mundo a mejor, sólo han reiterado la letanía que durante siglos ha oprimido y seguirá oprimiendo a Latinoamérica, capitalismo, miseria y esclavitud. Hablar de implantar democracia, libertad y justicia para una isla en uno de cuyos extremos resuena el nombre de Guantánamo es parte de la indignidad humana de la que somos capaces.

¡Comandante! Hasta la victoria, siempre. Patria o muerte, venceremos.

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