Menschliche Walhalla - 28 de Octubre
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![]() CAMILO CIENFUEGOS GORRIARÁN Trabajadores, ustedes deben ser conscientes del momento que vivimos, que son muchos los enemigos escondidos y en espera del momento para atacarnos. ¡No se dividan! ¡No podemos dividirnos! Ejército, pueblo y obreros debemos estar cada día más unidos Esta revolución es humanista, verdeolivo, y tan cubana como las palmas, pero ten la seguridad de que si la solución a los problemas del pueblo, si la garantía del futuro fuera el comunismo, pues entonces yo seré comunista ¡Toma, estás nombrado cabo machacador de ajos y si te portas bien y no sigues jodiendo podrás llegar a sargento machacador de tostones! (En respuesta a un hombre que le preguntó: ¿Qué ya viste mi asunto?) Tú sabes que cuando triunfemos me voy a hacer rico contigo. No, no es broma... Te voy a meter en una jaula y recorreré el país cobrando a medio la entrada para verte (Bromeando con el Ché) Como hacen los hombres y mujeres de honor, juremos en silencio que nada ni nadie nos dividirá, que nada ni nadie detendrá la Revolución y que todos preferiremos mil veces caer muertos, antes que rendirnos al enemigo Hombres habrá traidores, pero pueblos no, y menos en Camagüey No, no, contra Fidel, ni en la pelota |
San Revolucionario En una isla caribeña el espacio se hace poco y el calor húmedo hace que la vida pase lenta y tranquila. Camilo nació cerca de La Habana, era un muchacho menudo y alegre que jugaba siempre que podía, un día rompió una ventana jugando a la pelota y su padre le enseñó una de esas lecciones que uno no olvida jamás, Cuando haya un problema, no corras. Sus padres eran emigrados españoles de ideología anarquista que le hablaban cuando tuvo uso de razón de la situación dramática que se vivía en España sometida a los zarpazos de una guerra civil que desangraba el país y que presagiaba la expansión del fascismo por el continente europeo. Vio siendo niño cómo sus padres colaboraban en lo que podían con el bando republicano, cosiendo ropa de abrigo, recolectando juguetes y dinero. En 1940 ingresa en una escuela de bellas artes, pero la falta de dinero le obliga a abandonar los estudios y a buscar trabajo de aprendiz en una tienda del centro de La Habana. Su vitalidad y su juventud se topan de frente con la realidad del continente americano, una gigantesca hacienda regida por las potencias europeas a su antojo durante siglos se ha convertido en un lodazal donde millones de personas malviven en la miseria y en la pobreza gobernados por familias de rancio abolengo que mantienen los privilegios que han ido adquiriendo a lo largo de décadas a sangre y fuego, y ante el que nadie del mundo civilizado parece poner el menor obstáculo. En 1948 comienza a tomar partido político por la situación de sus conciudadanos en el continente, participa en protestas contra el gobierno dominicano de Trujillo, y contra las subidas de precios del transporte en La Habana. Hastiado por la situación y con la esperanza de encontrar algo más de libertad y futuro en 1952 emigra a Estados Unidos, pero allí se topará con una gran decepción, son los años del anticomunismo feroz, las sospechas de que cualquier acto reivindicativo pueda ser considerado un ataque revolucionario comunista. Durante su estancia en Estados Unidos observa cómo los trabajadores son explotados por un sistema que lo confía todo al dinero y que exige de todos sus eslabones, esfuerzos y sacrificios sobrehumanos para alcanzar la prosperidad al tiempo que niega hasta lo más básico a quien no puede seguir ese ritmo. Ante aquella perspectiva decide regresar a Cuba, y el 7 de diciembre de 1955 participa en una manifestación contra Batista en la que resulta herido de bala en una pierna. Por su participación en aquel acto será fichado, pasando a ser considerado a partir de entonces como un objetivo a vigilar por parte de la policía secreta. La falta de trabajo y la presión que el gobierno ejerce sobre los posibles alborotadores le obliga a autoexiliarse en Estados Unidos de nuevo, en la ciudad de Nueva York, pero una vez finalizado su permiso de residencia es deportado a México, acontecimiento que será crucial en su futuro. Si bien ya conocía a Fidel por los acontecimientos de Moncada y el juicio contra él, es en Ciudad de Méjico donde entran en contacto y al tener noticias del proyecto de entrada en la isla a bordo del Granma decide tomar parte en el desembarco. Su aspecto espigado y delgado no incita demasiado a la confianza por lo que es el último en ser admitido a bordo. El 2 de diciembre llegan a las costas cubanas donde son recibidos a tiros por el ejército de Batista, de los ochenta y dos pasajeros, Camilo es uno de los doce únicos supervivientes de la odisea. Tras escapar del desastre el pequeño grupo se reúne en las cordilleras de Sierra Maestra, donde se reencuentra con Fidel un mes más tarde. Su valor y simpatía hace que pronto sea uno de los líderes guerrilleros más destacados hasta el punto de que en abril de 1958 es ascendido al rango de Comandante del sector oriental de la isla. En el verano de aquel mismo año, Fidel le encomienda la conquista de la parte central, de modo que con las columnas del Ché y Jaime Vargas confluyan para aislar por completo a las fuerzas armadas cubanas al mando de Batista. En el invierno de aquel año toma la ciudad de Yaguajay lo que supone un paso decisivo hacia Santa Clara. El mismo 31 de diciembre de 1958, la ciudad se entrega a las fuerzas revolucionarias y al día siguiente Batista huye de la isla reconociendo el triunfo completo de la Revolución. El 2 de enero de 1959 Camilo entra en La Habana, y el 8 de enero sale al encuentro de Fidel. Cuando la columna victoriosa entra en la capital, éste le pregunta a Camilo mientras avanzan ¿Voy bien, Camilo?. Durante los meses siguientes toma parte en las decisiones que van a transformar la realidad cubana. El 19 de octubre de 1959, Hubert Marcos, comandante de Camagüey, envía una segunda carta de renuncia a Fidel pues cree que la política de la isla se orienta cada vez más hacia el comunismo, en concreto acusa a la revolución de estalinista, lo que supone un claro enfrentamiento con los líderes revolucionarios, por tal motivo Fidel envía a Camilo a la difícil y desagradable misión de detener a un viejo camarada de armas acusado de traición. El anticomunismo de Martos es considerado por un tribunal militar como un intento de complot contra los logros de la Revolución y es condenado a 20 años de prisión. El 28 de octubre, Camilo se dispone a emprender un vuelo de regreso en una avioneta hacia la capital, sin embargo nunca llegará a su destino. Los restos del avión y de sus tripulantes son buscados durante algunos días por un gran número de ciudadanos cubanos consternados por la desaparición de Camilo Cienfuegos, a pesar de todos los esfuerzos, no se consigue ninguna información que aporte datos sobre su pérdida. Desde entonces cada aniversario de su desaparición miles de ciudadanos cubanos arrojan un mar de flores en la costa donde se perdió su rastro. Si alguien se pregunta cómo es posible que tan sólo doce hombres derrotaran a todo el ejército de un país sostenido por una de las grandes potencias militares y económicas del planeta, quizás debiera echar la vista atrás para comprender que tres de esos hombres poseían las cualidades apropiadas para la victoria, la sonrisa y arrojo de Camilo, la inquietud y compasión del Ché, y la visión política y organizativa de Fidel hicieron posible la llegada de la Revolución, es quizás también por eso que desde sus comienzos haya ido cambiando, cuando perdió la alegría de Camilo, perdió el entusiasmo de la felicidad de los primeros días que suponía la caída de Batista, cuando perdió el inconformismo de Ernesto dejó tras de sí la capacidad de cambiar permanentemente, de no rendirse, de no acomodarse, de juzgarse a uno mismo y proponerse corregir los errores, cuando finalmente Fidel desaparezca, entonces toda la Revolución se vendrá abajo y los primeros anhelos, aquellos de libertad, justicia y pan, aquellos de un futuro mejor se conformarán con un presente de dinero y riqueza y de libertad propia para gastar y disfrutar de la riqueza sin importar la vida de los otros. La revolución cubana tuvo tres pilares de carne y hueso que soportaron vendavales y huracanes, pero no soportarán la ambición de los hombres, porque los tres eran mortales. Enlaces e Información detallada: |
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