Menschliche Walhalla - 20 de Septiembre



Franco Battiato FRANCO BATTIATO


Niente è come sembra
niente è come appare
perché niente è reale

E siamo qui ancora vivi di nuovo qui
Da tempo immemorabile
Qui non si impara niente sempre gli stessi errori
Inevitabilmente gli stessi orrori da sempre come sempre

San
Franco Battiato

Compositor
Jonia (Italia) 23 de marzo de 1945

A la sombra de las cálidas laderas del viejo y orgulloso volcán, en Catania, en la ciudad que un tiempo fue Jonia y hoy es Riposto, allí en la tierra árida y agreste de una isla de perfil inconfundible repleta de gentes misteriosas, cruce de griegos, romanos, normandos, y árabes, nació el pequeño Franco, en un tiempo y una hora trágica para una península que en otro tiempo tuvo un Imperio que cubría la mitad de Europa pero que por aquel entonces sólo era un recuerdo en las ensoñaciones del fascismo Italiano, y una pesada carga de consecuencias trágicas para aquellos que no buscaban glorias ni fortunas bajo los arcos de triunfo del foro romano. La isla, su isla, como todas las que salpican el Mediterráneo se convierten en delicadas jaulas de oro, prisiones encantadoras de cálidos recuerdos de infancia pero de firmes obstáculos para aquellos cuyo espíritu necesita lugares más duraderos que la niñez. A los 20 años, como muchos otros sicilianos emprende el camino de la emigración en busca del centro cultural y económico de una Italia que se consuela con el neorrealismo y las muecas de una gesticulación exagerada del cómico Totó. Milán es la ciudad en la lejanía bordeando su frontera con la Europa Central, bajo las brumas y las lluvias de los Alpes, donde Franco recalará en 1965, destino de muchos de sus compatriotas de origen a los que los altivos, elegantes y refinados milaneses se refieren con el despectivo terroni.

Los años sesenta imbuida toda Italia por el denominado milagro italiano que reconstruye un país destrozado por la guerra y las décadas de fascismo, son una fuente de inspiración para la música romántica de un período en el que se vuelve a sonreír. Buscando abrirse un hueco en el mercado, publica sus primeros singles con el nombre de Francesco Battiato. Se trata de composiciones ligeras en la línea del Festival de San Remo que pretenden abrir puertas aún cerradas. Los años setenta orientan sus pasos hacia la experimentación musical, la psicodelia y la música electrónica empiezan a formar parte de su repertorio que se aleja poco a poco del romanticismo clásico para buscar nuevos estilos. En la segunda mitad de la década se producen los primeros lanzamientos de una evolución hacia un tipo de composición que profundiza en la fuerza de las letras y el discurso analítico de su música abandonando de manera definitiva el clasicismo e instalándose en el eclecticismo. Entre 1976 y 1978, la crítica acoge con mayor entusiasmo que el público sus nuevos discos.

La siguiente década, bajo contrato con la editora musical EMI, y la colaboración del violinista Giusto Pio, significan el éxito no sólo nacional sino también internacional de su música en toda Europa. En 1981 se convierte en el primer cantante italiano capaz de vender un millón de copias en un año, y en 1984, obtiene el quinto puesto en el Festival de Eurovisión en compañía de la cantante Alice. Es a partir de ese año que tras el éxito se dispone a dar vida a una multitud de proyectos que esperan una oportunidad para salir adelante. En 1985 funda la editorial, L'Ottava, y compone tres óperas líricas, Genesi en 1987, Gilgamesh en 1992, y Il cavaliere dell'intelletto, de la que tiene lugar su primera representación teatral en la catedral de Palermo, el 20 de septiembre de 1994. Son estos años un período de una música un tanto confusa y pesimista, quizás porque la vida no da para mucho más, tras la primera guerra de Iraq, y bajo el embargo de alimentos y medicinas al pueblo iraquí, en 1991 es el primer occidental que visita Baghdad y actúa en directo en un concierto. Porque la cultura no puede estar sometida a los gobiernos ni puede ser pisoteada por las guerras ni expoliada por los ejércitos, como sin embargo así sucederá una década más tarde durante la invasión angloamericana de 2003.

A partir de 1990, comienza a desarrollar plásticamente su interés por la pintura bajo el pseudónimo de Süphan Barzani, y en 1994 se producirá el que sin duda es hasta el momento el mejor hallazgo que la casualidad y el azar hayan generado en la composición musical italiana. Es por esos años que el filósofo cínico y nihilista en el más profundo y completo sentido de la palabra, Manlio Sgalambro, colabora con Franco en la creación de las letras que acompañan a sus composiciones, llegando a límites de belleza y brillantez intelectual extraordinaria en los lanzamientos discográficos acaecidos desde entonces. Como si su vida se moviera a impulsos de cambios que lo llevan de década en década, a comienzos de 2000 se adentra en la dirección cinematográfica, si bien hasta entonces había compuesto alguna banda sonora y su música había servido de acompañamiento a algunos filmes italianos, es en este año en el que decide dirigir la película, Perduto Amore terminada en 2003, a la que seguirán Musikanten en marzo de 2006, y la anunciada Niente è come sembra.

En los más de cuarenta años dedicado al arte y en especial a la música hemos podido disfrutar del talento de un hombre extraordinario que supo captar que la cultura y la música son algo más que un producto comercial. En todas sus composiciones ha procurado siempre expresar sus visiones del mundo y la vida de un modo que para muchos es excesivamente elitista, pretender componer canciones en diversos idiomas, entre ellos el alemán o el árabe en los tiempos de la colonización musical en la que vivimos no siempre es fácilmente comprensible para las mayorías, pero el sublime y supremo arte de una composición musical es algo más que la unión secuencial de dos notas registradas sobre el plástico magnetismo de un irisado disco compacto.

Enlaces e Información detallada:
Franco Battiato, web oficial
Fraco Battiato Web (en español)