Menschliche Walhalla - 14 de Julio
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![]() GERTRUDE BELL Puede creerme si digo que jamás volveré a coronar reyes,... es un asunto demasiado tenso |
Santa Arqueóloga Era el de entonces un Imperio extraño, nacido de una pequeña isla en el Atlántico Norte, entre campiñas verdes y amplias, bajo la lluvia persistente y la niebla, que fue capaz de dominar y subyugar a gentes de todo lugar y todo clima, con la sencillez propia de quien sabe negociar el justo medio entre coste y beneficio. En aquel lugar del mundo de clases, sirvientes y señores, nació en el seno de una familia acomodada de grandes riquezas una niña llamada Gertrude, de espíritu viajero y dispuesta a aprender todo cuanto se cruzase en su vida. Estudió historia y se graduó con grandes honores. El mundo se hacía pequeño y sus ansias de conocerlo crecían, así que con tan sólo 24 años, a una edad en la que debería haberse ocupado de buscar un buen marido, acorde a su posición que la mantuviera durante el resto de su vida, como era costumbre en su época, ella decidió visitar a su tío, por entonces, diplomático influyente destacado en Teherán, sin pensárselo dos veces, se encaminó hacia Persia. Puesto que su familia era rica, se permitió el lujo de dedicar los años siguientes a viajar por el mundo, escalando, estudiando arqueología e idiomas, especialmente el árabe, el persa, el turco, el francés, el alemán y el italiano, acorde con la atracción que sentía por Oriente Próximo. Cuando en 1899, creyó estar preparada para ello, regresó a las costas de Palestina, desde donde comenzó su periplo por la región. Vestida como un beduino, tomó contacto con las diferentes tribus de la zona, estableciendo amistad con gran número de jeques y emires, que la observaban con una cierta curiosidad por su peculiar forma de comportarse siendo una mujer. En 1907, se dirigió hacia Turquía tras recorrer los desiertos de Arabia, allí participó en algunas excavaciones, pero no sería hasta 1909 cuando se encaminaría hacia la tierra a la que su vida estaría ligada para siempre. En enero de aquel año, se dirigió hacia Mesopotamia, el valle entre los ríos Tigris y Eufrates, la cuna de la civilización y el nacimiento de probablemente el legado más importante de toda la cultura de la humanidad, la escritura cuneiforme, que dará origen a la mayoría de los alfabetos occidentales modernos y que nos ha permitido durante miles de años comunicarnos de generación en generación. Allí recorrió alguna de las ciudades hititas y sumerias. Fue allí donde conocería a T.E.Lawrence. El equilibrio entre imperios que partía Europa y el resto del mundo como un puzzle de colonias, protectorados y estados asociados, se hacía extremadamente complejo en Oriente Próximo. Las ambiciones ocultas que cada uno de ellos albergaban en sus cancillerías, hacía que los habitantes de las colonias se viesen arrastrados sin querer a los conflictos que otros decidían en las metrópolis. Y así fue cómo en el verano de 1914, un conflicto tan sumamente local como era el que enfrentó al ejército austro-húngaro contra Serbia, terminó por convertirse a causa de las alianzas y ententes, en un problema en el territorio del Imperio Otomano, sobre cuyas regiones aguardaban ansiosos poner sus manos franceses, ingleses y alemanes. Con el estallido de la Gran Guerra, Gertrude solicitó ser enviada a Oriente Próximo, pero tuvo que conformarse con una asignación a la Cruz Roja en Francia para atender a los soldados heridos. No fue hasta Noviembre de 1915, cuando el ejército británico comprendió las enormes posibilidades que proporcionaba la enemistad de los pueblos árabes con el Imperio Turco bajo el que eran administrados. Para poder aprovecharse de aquella circunstancia, fue enviada a El Cairo, donde se estaba constituyendo la Oficina para Asuntos Árabes. Allí sin embargo, sus deseos volvieron a toparse con las reticencias de su tiempo y simplemente se le asignó una tarea de colaboración en el censo y valoración de la multitud de tribus de la zona. Más tarde, si bien ella era la más indicada para incitar a las tribus árabes con el fin de provocar un levantamiento contra las fuerzas trucas que combatían contra los británicos y australianos a modo de distracción, habida cuenta de sus multiples amistades anteriores a la guerra, aquella tarea le fue encargada a T.E.Lawrence, quedándose ella relagada a un segundo plano, pero actuando como el cerebro director en la sombra de las directrices que aquél debía seguir para alcanzar el buen fin de sus objetivos y como la carta de presentación que el ejército británico podía utilizar para poder entablar conversación con los jeques locales sin causar ningún recelo. El 3 de marzo de 1916 fue enviada a Basora desde donde trazó los mapas que deberían servir a las fuerzas británicas para ocupar Baghdad sin peligro. Tras la toma de la ciudad el 10 de Marzo de 1917, fue considerada oficialmente como Secretario para Asuntos Orientales, al mismo nivel que el propio T.E.Lawrence y Percy Cox, siendo encargados por el gobierno británico, del estudio para el reordenamiento político de la zona, tras la rendición del Imperio Otomano al final de la guerra. Durante los diez primeros meses dedicó sus esfuerzos a la creación de un informe sobre la situación en la zona que debería servir como base para los nuevos proyectos geopolíticos en la región dejados por el final de la guerra, las potencias vencedoras, Francia e Inglaterra se repartieron impunemente el botín dejado por los turcos. Tanto Bell como Lawrence abogaron por la creación de dos nuevos estados que a imagen y semejanza de la Europa que conocían y debido a la mayor facilidad con la que su gobierno podría influir sobre ellos y controlar sus actividades decidieron que fueran administrados por reyes, así propusieron la creación de Jordania e Iraq, al tiempo que Francia se ocupaba del protectorado de Siria. Fue a partir del 23 de agosto de 1921, día de la coronación del rey Faisal I en Iraq, a propuesta de Bell, que sus lazos se estrecharon aún más con aquel territorio. Al tiempo que jugaba a la prepotente tarea de trazar fronteras y dibujar estados sobre la delgadez de un mapa, era consciente de lo complejo que resultaría, sabía que los conflictos religiosos en la zona podrían estallar y acabar en un enfrentamiento imposible de controlar. Del mismo modo que habían hecho en multitud de colonias anteriormente, el gobierno británico optó por otorgar todo el poder a una de las minorías y excluir a las demás plantando la semilla de conflictos que han continuado a lo largo de generaciones y que ni aún hoy sabemos cómo ni cuándo terminarán. Los años siguientes fueron para ella un retorno al edén, fijó su residencia en Baghdad y participó activamente en los primeros años del reinado de Faisal I, aconsejándole sobre las cuestiones de gobierno, poniendo especial énfasis en la creación de museos arqueológicos que salvaran y protegieran los misterios que el creciente fértil aún albergaba bajo la arena. En junio de 1926, se inauguró el Museo Arqueológico de Baghdad, que tan gloriosa y valientemente destruirían y saquearían las fuerzas ocupantes de liberación en 2003, y en el que Gertrude deseaba que permanecieran los tesoros de Iraq, a pesar de la opinión en contra de las autoridades europeas que ya por aquel entonces ambicionaban para sí todo cuanto hay de valor sobre esta tierra. Los tiempos felices fueron pasando, y antes de que se diera cuenta, el mundo se encaminaba hacia nuevos horizontes, su opinión comenzó a ser relegada y sus servicios dejaron de ser requeridos, aquella mujer en cuyas manos había estado el destino de la guerra contra el Imperio Otomano, la mujer que había proclamado a un rey, trazado fronteras, el cerebro tras Lawrence, el rey sin corona de Arabia , ella a quien una vez llamaron la reina sin corona de Iraq , la misma mujer que se oponía al sufragio de las mujeres, hasta que éstas no se decidiesen a tomar el destino en sus manos, pero que al tiempo, tampoco le agradaba tener que competir con ellas, pues prefería sentirse el centro de atención, esa mujer que había aconsejado a un rey sobre como gobernar su reino, se encontró de repente, en medio de un mundo nuevo que había decidido ignorarla. Y la soledad, amiga esquiva, y mala consejera, la condujo al suicidio. El 12 de Julio de 1926, sólo dos días antes de su cincuenta y ocho cumpleaños, o quizás por eso, ingirió demasiadas pastillas para dormir, y murió. Se perdió entonces en los sueños de aquellos viajes de juventud en los que descubrió los colores del desierto y que del mismo modo que cautivaron a T.E.Lawrence, los enamoraron a ambos para siempre, demasiado para dos personas de notable inteligencia nacidas en el frescor de una campiña brumosa, al final de un tiempo que ya no necesitaba ni héroes ni aventureros. Enlaces e Información detallada: |
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