Menschliche Walhalla - 13 de Julio
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![]() CLEÓMENES III Κλεομένης Si sin derramamiento de sangre, hubiera podido librar a Esparta del lujo y la extravagancia, las deudas y la usura, las riquezas de pocos y la pobreza de los muchos, me hubiera considerado el más feliz de los reyes. |
San Rey de Esparta En el año 244 a.n.e. ascendió al trono de Esparta el rey Agis IV, hijo de Eudamidas II, de la dinastía Euripóntida. Una Esparta, que a pesar de sus continuas derrotas ante los macedonios, seguía sin someterse completamente a los nuevos poderes helenísticos y se negaba a ingresar en alguna de las alianzas de ciudades que se organizaban en Grecia; una Esparta que estaba básicamente, en ruinas. Las continuas guerras y la crisis económica que se produce como consecuencia de la incontenible inflación a consecuencia de la puesta en circulación del tesoro de Persia por los conquistadores macedonios, habían hecho que la situación de los "iguales" (homoioi o ciudadanos espartanos) fuera casi insostenible. Unos pocos propietarios acumulaban casi todos los lotes de tierra y las riquezas. Partícipe de estas desigualdades era el otro co-rey de Esparta, de la dinastía Agiada, Leónidas II; quien inmediatamente vio en Agis IV un grave problema, debido a su idealismo y proyectos de retomar las antiguas tradiciones espartanas. Agis propuso cancelar las deudas y la redistribución de la tierra entre los ciudadanos e incluso entre los periokoi (periecos, o ciudadanos de segunda categoría). Para ello contó con el apoyo de Lisandro, hombre de gran prudencia y valentía; y de su madre Agesistrata, mujer de gran fortuna, que comenzó dando ejemplo cancelando todas las deudas que con ella tenían contraías cientos de ciudadanos de Esparta. Lisandro, en su papel de eforo propuso de manera oficial que todas las deudas fueran canceladas y que Laconia debería ser dividida en 19.500 lotes, de los cuales 4.500 serían entregados a espartanos, y dado que en esos momentos había ya menos de 4.500 ciudadanos de derecho, propuso conceder la ciudadanía entre los mejores de los periecos y extranjeros; y los restantes 15.000 lotes serían para periecos. El co-rey agiada, Leónidas II, que se opuso a estas medidas, fue derrotado en el consejo de eforos y sustituido como co-rey temporalmente por Cleombroto. Así la abolición de las deudas fue llevada a efecto, pero la distribución de la tierra fue continuamente retrasada por Agesilao, tío de Agis y su teórico aliado, y quien fue beneficiado de esta medida al tener contraídas grandes deudas, pero que también era poseedor de inmensos territorios de los cuales no estaba dispuesto a desprenderse. En estas circunstancias, Arato, general de la Liga Aquea, pidió ayuda a Esparta contra un inminente ataque de la Liga Etolia, y Agis fue enviado al Istmo de Corinto al frente de un ejército. En su ausencia, la violencia y extorsión empleadas por Agesilao, combinada con el descontento popular por el fracaso de la reforma agraria que no se llevaba a cabo, provocaron la restauración de Leónidas en detrimento de Cleombroto, quien apenas pudo salvar la vida. A su regreso a Esparta, en 241, Agis IV tuvo que refugiarse en el Templo de Atenea Chalcioecus, pero poco después fue inducido traidoramente a dejar su asilo, y tras una farsa de juicio, fue encarcelado junto a su madre y abuela. Poco después Agis IV es ejecutado por Leónidas II. Aunque demasiado débil y de naturaleza algo ingenua como para solucionar los graves problemas a los que se enfrentó, Agis fue absolutamente sincero en sus propósitos de mejorar las condiciones de vida del pueblo espartano. Su ejemplo sería seguido y llevado adelante, de manera sorpresiva, por el propio hijo de su asesino. Leónidas II obligó a que su hijo Cleómenes se casara con la viuda de Agis, Agiatis, asegurando así su poder absoluto sobre Esparta y sus riquezas, mientras que los sucesores euripóntidas no eran más que co-reyes de manera nominal. Sin embargo el futuro fue muy distinto del ideado por Leónidas. Muerto éste en 236 a.n.e. Cleómenes III sube al trono, e influido por su esposa, retoma de manera decidida todas las reformas apenas esbozadas por Agis. Inmediatamente dictó leyes por las que la vida espartana debería volver a regirse por la estricta Constitución de Licurgo. Más tarde en 228 hizo volver del exilio a Arquídamo, hermano de Agis, para que fuera co-rey en sucesión legítima de los euripóntidas; sin embargo Arquídamo V fue asesinado poco después; y Cleómenes para que no se perdiera la rama euripóntida casa a su hermano Eucléidas con una euripóntida y le elevó al trono como co-rey. El historiador Polybio aseguró décadas después que fue asesinado por Cleómenes, pero esto es a todas luces absurdo: Según Polybio, Cleómenes, dueño absoluto de Esparta, llama a un partícipe y colaborador de sus ideas, Arquídamo, para que le ayude en las reformas y respetar la tradición espartana de dos co-reyes, para inmediatamente asesinarle. Es bastante más lógico que Arquídamo V fuera asesinado, igual que su hermano por los partidarios de la oligarquía, o tal vez Arquídamo V no era tan fiel a Agis como Cleómenes pensó en un principio, seguramente nunca lo sepamos. El hecho es que Cleómenes reacciona de manera drástica, y tras la muerte de Arquídamo, elimina abiertamente a sus enemigos: cuatro de los cinco eforos fueron condenados a muerte y ochenta terratenientes exiliados; derrota al general aqueo Arato que amenazaba la ciudad con las fuerzas de la Liga Aquea; redistribuye la tierra en 4.000 lotes y los reparte no solo entre los ciudadanos (homoioi) y periecos (periokoi), como había pretendido Agis, sino que incluye a los hypomeinones (ilotas -esclavos- liberados); reorganiza el ejército según el modelo macedonio y firma una alianza con Ptolomeo III Euergetes, rey helenístico de Egipto, único de los reinos helénicos que conserva de alguna forma el antiguo espíritu de la Grecia libre. La revolución social que inició Cleómenes prendió como una cerilla en paja seca en el resto de ciudades del Peloponeso, donde se empezaron a exigir reforma semejantes. Las oligarquías dominantes en cada una de las ciudades comprendieron así el peligro que representaban Cleómenes y la nueva Esparta para su poder; esto unido a la necesidad espartana de detener la expansión de las ciudades de la Liga Aquea por el Peloponeso hacían que la guerra fuera inevitable. Cleómenes, que forjó alianzas con Tegea y Mantinea, ya había obtenido victorias contra los aqueos del general Arato en 228 y en 227 en Leuctra. Poco después conquista Mantinéa, y en 226 a.d.n.e la Liga Aquea sufre una completa derrota en Hecatombeión, Esparta se expandía por el Peloponeso como una mancha de aceite. En 224, Arato de Sición, estrategos de la Liga Aquea, decide pedir ayuda a su otro gran enemigo Antígono III de Macedonia, ofreciéndole Corinto a cambio de su ayuda contra Cleómenes. La alternativa estaba clara, era preferible pactar con tu enemigo para derrotar a otro, que no solo lo es por cuestión territorial, sino también política; el Peloponeso fue así vendido por los aqueos a los macedonios con tal de aplastar la semilla revolucionaria de los espartanos. Otra consecuencia terrible fue que Egipto, temeroso de Antígono, retiró su apoyo a Esparta. Aun así, Cleómenes fortifico el Istmo de Corinto, y a pesar de su superioridad, los ejércitos aqueos y macedonios no se atrevían a invadir el istmo; entonces los aqueos promovieron una revuelta en Argos; con dos frentes abiertos Cleómenes tuvo que abandonar Corinto para someter Argos. La guerra aun duró hasta el año 222 a.n.e. En julio de ese año los macedonios dirigieron su ejército a Laconia para invadir la propia Esparta; Cleómenes planteó la defensa de la ciudad en el desfiladero que hay al norte de la aldea espartana de Selasia; y ahí, a imagen del gran Leónidas, con un ejército de 10.000 espartanos y aliados se enfrentó a un fenomenal ejército de 30.000 macedonios perfectamente equipados. Los espartanos, fieles a su promesa de "volver con el escudo o sobre el escudo", lucharon durante toda una jornada y todos menos 200 murieron en la batalla, incluyendo al hermano de Cleómenes y co-rey de Esparta Eucléidas. Cleómenes escapó con su escolta y se retiró a Esparta con la única intención de ordenar su rendición, ya que cualquier resistencia sería inútil y provocaría la destrucción de la ciudad. Así Esparta fue ocupada por primera vez en su historia, cuando era, probablemente, el único lugar del mundo donde existía una llama democrática y revolucionaria. Esparta fue obligada a entrar en la Liga Aquea, que quedó completamente bajo control macedonio. El mismo día huyó a Egipto, donde esperaba encontrar la ayuda de su aliado Ptolomeo III para levantar un ejército que liberara Esparta. En Egipto Ptolomeo le prometió tratar de ayudarle, pero el antiguo aliado de Cleómenes murió poco después, y su sucesor Ptolomeo IV Philopator, con quien comienza el declive del reino helenístico de Egipto, negó cualquier ayuda a Cleómenes. Aun así Cleómenes no abandonó sus ideales y trató de promover una rebelión en el mismo Egipto contra el déspota que resultó ser el cuarto Ptolomeo; finalmente fue puesto bajo arresto domiciliario y el año 219 a.n.e. murió, sin que se sepa con certeza si se suicidó, desesperado por no encontrar manera de escapar y seguir persiguiendo su sueño, o si fue asesinado por orden del Philopator. Tras la muerte de Cleómenes, fueron reyes de Esparta Agesipolis III y Licurgo I, títeres de Macedonia, y tras ellos Pelops, apenas un niño, fue nombrado rey único, en manos del tirano Macanidas que gobernó como regente hasta 207. A la muerte de Macanidas, Nabis fue designado para ejercer las funciones de regente. Nabis pertenecía al partido de Cleómenes y sus primeros pasos se encaminaron decididamente a seguir sus pasos. Alegando una poco clara, pero no definitivamente desmentida, descendencia del rey euripóntida Demarato, asumió las funciones de basileus (soberano) y desalojó al joven Pelops del trono, bajo alegación de estar en manos de la Liga Aquea, y por tanto de Macedonia; lo cual, probablemente fuese completamente cierto. Sin embargo, la toma del poder por Nabis no deja de ser un golpe de estado y así lo reflejaron los historiadores Livio y Polibio. Nabis fue un ferviente seguidor de Cleómenes y llevo adelante todas las reformas impulsadas por el gran rey: exilió a la mayoría de los terratenientes y dividió sus posesiones; liberó por decreto a los esclavos y les dio la ciudadanía Espartana, constituyendo esto el primer caso en la historia de la humanidad. El aumento de ciudadanos libres también significó que Nabis tendría muchos más soldados en su ejército, lo que trató de aprovechar para restaurar la independencia de Esparta. El historiador Polibio, que claramente en sus crónicas veía con rencor o miedo los programas reformistas de Agis, Cleómenes y Nabis, describió a Nabis como un tirano sediento de sangre y a sus partidarios como una multitud de asesinos, ladrones, bandoleros y asaltadores; y es que la historia siempre la escriben los vencedores. Nabis, en cuanto se sintió suficientemente fuerte, buscó liberar Esparta de la Liga Aquea (y por tanto de Macedonia) y para ello buscó una alianza con la Liga Etolia y Mesenia, lo que implicaba una alianza con Roma, la nueva y todavía pequeña potencia del Mediterráneo, en la Primera Guerra Macedonia, ratificada por la Paz de Phoenice en 205. En los años siguientes Nabis recuperó para Esparta la mayor parte de Laconia Y Mesenia, reconstruyó la flota espartana con ayuda de Creta y fortificó Esparta por vez primera. Sin embargo también sufrió derrotas, como la de Tegea. En el año 200 la Liga Aquea, comprendiendo que Nabis era una amenaza seguramente tan grave como Cleómenes, piden nuevamente ayuda a Filipo V de Macedonia; pero esta vez Macedonia, en conflicto permanente con Roma, no pudo asistir a sus vasallos del sur. Nabis sacó beneficio de estos enfrentamientos y llegó a tomar Argos. Sin embargo, en 195 el Procónsul romano Titus Quinctius Flamininus fue persuadido por la Liga Aquea que la Esparta de Nabis era un peligro para la estabilidad de las grandes potencias, no solo por su poder militar sino por su sistema social reformista. Para forzar la situación Flaminius ordenó a Nabis que devolviera Argos a los aqueos, bajo amenaza de guerra con Roma. Esparta, desde luego, no iba a aceptar esta situación, y Nabis se negó a entregar Argos, lo que provocó el primer ataque romano contra Esparta. La campaña no fue decisiva, pero Nabis fue derrotado y no solo tuvo que entregar Argos, sino también Gytheum, lo que privaba a Esparta de salida al mar. Pero Nabis, seguidor hasta el final de los pasos de Cleómenes, no se conformaría con una Esparta semi-sometida; y en 192, consciente de que Roma y sus nuevos aliados aqueos estaban a punto de entrar en guerra contra Antíoco III de Siria y la Liga Etolia, intenta de nuevo recuperar Gytheum y la costa Laconia. En principio obtuvo pequeñas victorias, pero pronto los romanos encerraron a Nabis tras sus recién construidas murallas de Esparta. Nabis apeló a su alianza con los etolios para que le enviaran tropas con las que defender Esparta de romanos y aqueos; la Liga Etolia respondió enviando un mínimo contingente de 1.000 soldados de infantería y 300 de caballería. Pero una vez dentro de la ciudad, los etolios traicionaron a Esparta, asesinaron a Nabis y tomaron la ciudad. Traicionada por todos, asesinado su último rey, Esparta se rebeló de inmediato contra los etolios; pero los aqueos, conscientes de que ése era su momento, enviaron al Estrategos Filopemen con un gran ejército que derrotó a los etolios y sometió a Esparta para siempre. Nabis había sido así el último rey de una Esparta independiente, y el último gobernante bajo el cual Esparta había sido una gran potencia y una ciudad libre. Cincuenta años en la historia de Esparta, marcados por tres idealistas que se resistieron a perder los valores por los que Grecia sería considerada la cuna de la cultura y el humanismo. Tres reyes que impulsaron reformas que en su tiempo eran auténticas revoluciones y se adelantaron siglos, e incluso milenios en su visión política y social de un estado. Agis IV, Cleómenes III y Nabis I fueron los tres últimos griegos. Enlaces e Información detallada: |
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