Menschliche Walhalla - 10 de Julio



Emperador Adriano

PUBLIVS AELIVS TRAIANVS HADRIANVS

San
Adriano

Emperador de Roma
Italica (Baética, Hispania, Imperio Romano) 24 de enero de 76
Baiae (Imperio Romano) 10 de julio de 138

Imperator Caesar Trajano Adriano Augusto Pontífice Máximo fue el tercero de los conocidos como Los Cinco Emperadores Buenos. Nace en Hispania, de la familia Aelia, una de las más nobles de Roma y la más poderosa de la provincia de Hispania. Pasa su juventud en diversos destinos a las órdenes de su tío lejano, el también hispano Emperador Trajano, al que sirvió tanto en el ejército como en la administración de las provincias. Trajano nombró a Adriano como su sucesor en su lecho de muerte, seguramente a instancias de su mujer Plotina en agosto de 117.

Adriano tuvo indudables dotes como gobernante, con las que logró asegurar la paz en todo el Imperio Romano, a base de abandonar provincias indefendibles y fortalecer todas las fronteras; y dotar a las provincias de gran autonomía respecto a Roma, lo que aseguró fuertes mejoras sociales y políticas para enormes áreas del Imperio.

Sin embargo, Adriano ha pasado a la historia del humanismo por su apasionado amor a la cultura y en especial a la cultura griega. Tenía a gala exhibir como mayor orgullo su ciudadanía ateniense, ofrecida por la ciudad en uno de los numerosos viajes de Adriano que le llevaron por todo el orbe. Participó dos veces en los Ritos de Eleusis, y gustaba de hablar y escribir en griego y propagó el helenismo por el Imperio en la esperanza de que el elemento grecorromano de cultura, con su componente de respeto y tolerancia podría evitar en el futuro una decadencia que el propio Adriano fue el primero en adivinar.

En su continuo esfuerzo por promocionar su helenismo ordenó la finalización del Templo de Zeus en Atenas, cuyo inicio se remonta a Pisístrato en el siglo VI a.n.e.; reconstruye el Panteón de Roma, aunque conservó la fachada de Agripa, inició el impresionante Mausoleo de Roma donde fue finalmente enterrado y llenó el Imperio de estatuas y monumentos públicos de carácter heleno.

Combatió con fiereza a los fanáticos extremistas judíos que se rebelaron contra él. Reconstruyó Jerusalem como una ciudad griega a la que llamó Aelia Adriana, y puso en guardia a sus sucesores contra la creciente secta de los cristianos, en los que vio un peligro de extremismo tan grande o mayor que en los judíos, y no dudó en edificar un templo a Afrodita en el Gólgota.

La manera más amena y enriquecedora de acercarse a la figura del Emperador Adriano es a través de la magnífica novela de Marguerite Yourcenar, Memorias de Adriano.

Enlaces e Información detallada:
Ancient Rome History: Hadrian
Adriano en Wikipedia
Historia Augusta: Life of Hadrian



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