Menschliche Walhalla - 21 de Junio
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![]() AKHENATON ![]() Mery Atón, Amado de Atón ![]() Urnesytem Ajetatón, La Gran majestad de Akhetatón ![]() Udyesrenen Atón, El que exalta el nombre de Atón ![]() Neferjeperura Uaenra, Hermosas son las manifestaciones de Ra, el Único de Ra ![]() Akhenatón, Resplandor de Atón Apareces henchido de belleza en el horizonte del cielo, Disco viviente, que das comienzo a la Vida. Al alzarte sobre el horizonte de Levante llenas los países con tu perfección. Eres hermoso, grande, brillante, alto por sobre tu Universo. Tus rayos cubren los países hasta el confín de lo que creaste. Porque eres el Sol, los has conquistado hasta sus confines y los sujetas para tu Hijo al que amas. Por lejos que estés, tus rayos tocan la Tierra. Estás ante nuestros ojos, pero Tu camino sigue siéndonos ignoto. Cuando te ocultas en el horizonte de Poniente el Universo se sumerge en las tinieblas y queda como muerto. Los hombres duermen en sus moradas con la cabeza tapada y ninguno puede ver a su hermano... El mundo yace en silencio. Es que Su Creador reposa tras el horizonte. Pero, al alba, desde que te alzas en el horizonte y brillas, Disco del Sol, durante el día, expulsas a las tinieblas e irradias tus rayos. Entonces, el Doble País es una fiesta... Himno a Athón |
San Faraón de Egipto Akhenatón, el Resplandor de Atón o el Espíritu Efectivo de Atón, que fue conocido antes como Amenhotep IV fue Faraón de Egipto de la XVIII dinastía; nació como el hijo más joven del Faraón Amenhotep III y de la Reina Tiy, y por tanto no estaba destinado a ser Faraón, ya que el heredero era su hermano mayor Thutmosis, al que Akhenatón profesaba un profundo amor. Tal vez fue por influencia de su madre, de origen no real, que el joven Amenhotep adoró desde niño al dios del sol Atón, más incluso que al padre de los dioses egipcios tradicionales, el gran Amón. Su padre Amenhotep III vio con desagrado las ideas extrañas de su hijo, su creciente inclinación a unas creencias basadas en el amor que parecían inútiles para su futuro como gobernante; más aun cuando tras la muerte de Thutmosis, el poco agraciado Amenhotep se convirtió en heredero. Fue en el transcurso de un viaje por el Imperio, planeado por el Faraón para su hijo, en la esperanza de que el conocimiento de su pueblo le hiciera cambiar, cuando el rebelde Amenhotep recibe la noticia de la muerte de su padre, y con ello su acceso a las coronas del Alto y Bajo Egiptos. Junto a su esposa y primera adepta a sus nuevas ideas religiosas, Nefertiti, Amenhotep IV se dispuso a cambiar la historia de Egipto, y tal vez la del mundo. Estaba convencido de que la única forma posible de gobierno era el amor, el amor hacia todos en todos los aspectos de la vida, y se esforzó con ahínco en convencer a todos cuantos le rodeaban de su nueva fe, basada en un principio en su dios Atón, al que declaró único. Todos juraron fidelidad a las doctrinas del joven Faraón, y se guardaron sus opiniones contrarias, cuando al quinto año de su reinado inició la construcción de una nueva magnífica capital: Akhetatón, El Horizonte de Atón, en el lugar conocido hoy como Amarna, y cambió oficialmente su nombre de Amenhotep IV por el de Akhenatón. Akhenatón centralizó las prácticas religiosas en su nueva capital, aunque decretó también la construcción de enormes templos en honor de su dios sol, incluso en Karnak, muy cerca del viejo templo sagrado de Amón. En los nuevos templos Atón era adorado al aire libre, lejos de la oscuridad de los templos de los viejos dioses tradicionales egipcios. En un principio Akhenatón identificaba a Atón con una variante de la deidad egipcia suprema Amón-Ra (a su vez una antigua fusión de las deidades de Amón y el sol Ra); sin embargo, en el año 9 de su reinado, Akhenatón declaró que Atón no era simplemente el dios supremo, sino el único dios. Esto supuso una revolución total en un estado que, como el egipcio, tenía su organización social y económica basada completamente en la religión; más aun, Akhenatón consideró que el sol no era más que una representación del dios único, que estaba por encima de todo y del que todo procedía. En la práctica esto supuso la pérdida de poder económico y político de los sacerdotes de Amón y del resto de los dioses, la pérdida de influencia de las clases nobles ricas; y desde luego era algo que los grandes de los dos Egiptos no iban a consentir. Akhenatón, ajeno a las consecuencias que su política religiosa le iban a acarrear, estaba convencido de que el dios único, y su doctrina del amor absoluto bastarían para dar la felicidad a los hombres: "El ejército de las fronteras pedía armas y les enviaste poemas" clamaban los incrédulos, cuyas filas iban poco a poco incrementándose. Ante esto, Akhenatón tenía una receta que siguió hasta el final, si el amor que daba no era suficiente, había simplemente que dar más; creyó con certeza que el amor a todas las criaturas aseguraría la felicidad del mundo. El resultado fue que Egipto empezó a perder parte de sus provincias conquistadas por los antecesores de Akhenatón; mientras el Faraón, llamado ya Hereje por sus enemigos, se concentraba en sus reformas internas. Sin embargo es injusta la visión general de un Akhenatón incompetente en política exterior: es innegable que Akhenatón fue capaz de asegurar su dominio sobre Palestina y Fenicia, mientras que dejó el resto de provincias del imperio nororiental al creciente poder Hitita, evitando así, en realidad, unas guerras que hubieran desangrado a Egipto sin un claro desenlace; no solo eso, sino que aseguró también las fronteras en el sur conteniendo con efectividad a los nubios. No está claro por qué el poder de Akhenatón fue disminuyendo, ya que, aunque con los sacerdotes desposeídos en contra y la fuerza de la nobleza egipcia tremendamente disminuida, Akhenatón gozó del favor del pueblo y de los artistas y escribas, que representaban un importantísimo eslabón en la cadena social egipcia. De hecho Akhenatón representa también una revolución en el arte egipcio, que abandona los viejos esquemas para adentrarse en nuevas formas de representación humana, cabezas alargadas, estómagos prominentes, exagerada fealdad y exagerada belleza. Akhenatón y su familia eran representados, desde luego bajo la dirección del Faraón, de una manera absolutamente natural, siendo la primera y única vez en la historia de los faraones que esto fue así; más aun Nefertiti y Akhenatón son representados muchas veces en actitudes muy afectuosas; muchas veces la reina adopta actitudes reservadas al faraón, demostrando que Akhenatón compartió con ella no solo su vida y su amor por la idea que Atón representaba sino también el poder. El propio Akhenatón es representado de formas muy extrañas, finos miembros, gran abdomen, anchas caderas... Se ha discutido mucho si esta era la apariencia real del Faraón, o si gustaba de representarse así por motivos religiosos. No podremos saberlo hasta que la momia del Faraón Hereje sea encontrada algún día. Pudiera ser que la razón para el declive de Akhenatón fuera algo tan simple como una gripe, o tal vez la polio: parece que en época de Akhenatón se desató la primera pandemia de la historia, seguramente asociada con los nuevos sistemas agrícolas y ganaderos que permitían la mezcla de deshechos animales con el agua que se usa para los riegos. Tal vez esto explique, mejor que cualquier otra cosa, el abandono repentino de la Akhetatón, la más bella ciudad que nunca habían visto los hombres, y que los sacerdotes interpretaran la terrible enfermedad como la venganza de Amón y todos los viejos dioses contra el Hereje. El hecho es que Akhenatón se fue quedando solo en su gran capital, poco a poco sus pretendidos fieles le fueron abandonando, parece incluso que la propia Nefertiti se aleja de él; con toda probabilidad obligada por los líderes de la traición contra el Faraón: Ay, su padre, antiguo maestro de Akhenatón y futuro faraón, y Horemheb, general de Akhenatón, su supuesto amigo fiel y quien se encargó años después, ya como faraón sucesor de Ay, de borrar el nombres de Akhenatón de la historia de Egipto. Akhenatón muere en su capital en 1334 a.n.e, el 17 de su reinado, tal vez de muerte natural, Akhenatón nunca gozó de gran salud, pero muy probablemente asesinado por sus enemigos. Tras la muerte de Akhenatón, la reacción política, religiosa y artística recorrió Egipto, y el país del Nilo volvió a sus antiguas normas. Sus templos fueron derruidos, y solo su capital fue abandonada a los elementos como maldita, y de ahí que nos haya llegado parte del legado y la historia de Akhenatón. No está claro si Nefertiti llegó a reinar tras la muerte de Akhenatón con el nombre de Neferneferuaten, cambiándo su nombre por uno masculino como había hecho 150 años antes la reina Hatshepsut; tras ella vendría Semenejkara, del que tampoco se sabe muy bien si era uno de los dos hijos que Amenhotep III tendría aun en su vejez; o si tal vez fue la propia Nefertiti; en cualquier caso el reinado de Neferneferuaten-Semenejkara, quienes trataron de mantener parte de la herencia de Akhenatón mediante acuerdos con los sacerdotes de Amón, apenas duró tres años. Tras ellos el niño Tutanhatón, el último hijo de Amenhotep III según algunos estudiosos, y por tanto hermano menor de Akhenatón, o su propio hijo según otros egiptólogos, sería nombrado faraón. Los sacerdotes de Amón por fin tenían a su heredero; el Faraón de 9 años, en manos de los sacerdotes de Amón y de Ay, cambió su nombre por el de Tutankhamón; a su muerte, 9 años después, primero Ay, y luego Horemheb culminaron la restauración del antiguo régimen en Egipto. No olvidaremos que el afán restaurador de Horemheb fue tal que no solo borró el nombre de Akhenatón y Semenejkara de la lista de Faraones, sino que su re-escritura de la historia también alcanzó a los mismos Tutankhamón y Ay. Akhenatón, que vivió hace ya 3.400 años puede ser considerado sin temor a exagerar como el primer espíritu individual en la historia de la humanidad, el primer monoteísta, el primer científico, y desde luego, el primer romántico. En 1899 Flinders Petrie decía que: "Cuánto Akhenatón entendía, nunca lo sabremos, pero ciertamente avanzó en sus visiones y simbolismos hacia una posición que no podemos mejorar lógicamente hoy día. Ni una muestra de superstición o falsedad puede encontrarse asociada a esta nueva forma de adoración que surgió del viejo Atón de Heliópolis, el único Señor del Universo". H.R. Hall decía que Akhenatón fue "el primer ejemplo de mente científica". En cualquier caso Akhenatón fue un filósofo, un gran pensador, un poeta y desde luego, el primer idealista de la historia, y por ello será el más viejo en el Walhalla; le recordamos en el día del solsticio de Verano, el día de máximo esplendor de su dios Atón. Una bella forma de conocer la figura del primer hereje es la breve novela de Naguib Mahfuz: Akhenatón Enlaces e Información detallada: |
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