Menschliche Walhalla - 30 de Mayo



Voltaire
FRANÇOIS-MARIE AROUET, VOLTAIRE

Cien años después de mis días, no habrá Biblias en la Tierra, excepto aquellas que sean guardadas por los anticuarios curiosos.

Si Dieu n'existait pas, il faudrait l'inventer.


Debe ser muy grande el placer que proporciona el gobernar, puesto que son tantos los que aspiran a hacerlo.

La ignorancia afirma o niega rotundamente; la Ciencia duda.

Il vaut mieux hasarder de sauver un coupable que de condamner un innocent.

Prier Dieu c'est se flatter qu'avec des paroles on changera toute la nature.

San
François-Marie Arouet, Voltaire

Filósofo racionalista
París (Francia) 20 de febrero de 1694 - París (Francia) 30 de mayo de 1778

François-Marie Arouet nace oficialmente el 21 de noviembre de 1694, aunque esa seguramente sea la fecha de su bautismo, siendo más probable la fecha del 20 de febrero como la de la llegada al mundo de uno de los mayores filósofos de la humanidad, y de los que mayor influencia han tenido, si no el que más, en la historia moderna. Hijo de François Arouet, notario menor del tesoro, y Marie Marguerite d'Aumart, de una familia noble de Poitou; fue educado por los Jesuitas en el Collège Louis-le-Grand de 1704 a 1711, y más tarde su padre intentó que Voltaire estudiara leyes. Sin embargo el joven François se veía atraído por la literatura, empezando rápidamente a escribir ensayos y estudios históricos. Se hizo rápidamente popular entre las familias aristocráticas, y uno de sus primeros escritos sobre el regente Felipe, Duque de Orleans le ganaron sus primeros meses de prisión en la Bastilla. Fue precisamente allí donde François-Marie adoptó el sobrenombre de Voltaire.

Nuevos escritos le trajeron más problemas, y tras ofender a un joven noble, a Voltaire se le aplicó una ley que permitía exiliar sin juicio a quien se considerara una amenaza a la monarquía. Así Voltaire inicia su exilio en Inglaterra, lo que influyó definitivamente en sus ideas. Voltaire quedó impresionado por el sistema monárquico constitucional inglés, así como las relativas libertades de expresión y religión de las que gozaba parte de la población.

Más tarde, Voltaire se establece en el Château de Cirey, en la frontera entre la Champagne francesa y la Lorena, entonces parte del Imperio Germánico. Allí inicia su relación con Gabrielle Émilie le Tonnelier de Breteuil, marquesa de Châtelet. Esta relación que duró 15 años produjo un gran desarrollo intelectual, por ejemplo llegaron a recopilar 21.000 libros. Juntos estudiaron filosofía natural (física) discutiendo las posturas de Newton y Leibniz, (parece que Voltaire se inclinaba por Newton, mientras que la marquesa se sentía más cerca de Leibniz), historia de las civilizaciones... De vuelta en Francia Voltaire escribió un ensayo sobre el rey Carlos XII que marcaba el comienzo del rechazo de Voltaire por la religión, cuando declara que la vida humana no está destinada ni controlada por seres superiores. Voltaire y Gabrielle Émilie (que era su amante a pesar de estar casada con el Marqués de Châtelet, estudiaron la Biblia tratando sinceramente de encontrar su validez en el mundo. La consecuencia final del estudio es el abandono definitivo de la religión por parte de Voltaire, y su posición a favor de la separación de iglesia y estado.

Tras la muerte de Gabrielle Émilie, Voltaire se traslada a Berlín, junto a Federico el Grande, quien fue un buen amigo y sincero admirador de Voltaire. Sin embargo los enfrentamientos de Voltaire con el presidente de la Academia de Ciencias por su ensayo Diatriba del Doctor Akakia le obligaron a intentar volver a París. Allí se encontró con que el rey Luis XV había prohibido su entrada en Francia, por lo que finalmente Voltaire se instaló en Ginebra, allí escribió Cándido, su más conocida obra; una sátira sobre la filosofía de Leibniz.

Voltaire fue un escritor muy prolífico, cubriendo casi todas las ramas de la literatura, novela, teatro, poesía, sátira, estudios históricos... Se contabilizan alrededor de 20.000 cartas y más de 2.000 libros o ensayos. Sus más significativas obras fueron: Oedipe (1718), Zaire (1732), Le Mondain (1736), Sept Discours en Vers sur l'Homme (1738), Zadig (1747), Micromégas (1752), Candide (1759), Dictionnaire philosophique (1764) y L'Ingénu (1767).

Voltaire es la figura clave de la Ilustración Europea, un movimiento que desembocaría en las grandes revoluciones del siglo XVIII y XIX y que cambiarían para siempre la historia de Europa. Uno de los aspectos más importante en la filosofía de Voltaire es que, a pesar de todo, Voltaire cree en un dios, sin embargo en un dios radicalmente distinto del cristiano. Para Voltaire creer en dios no es cuestión de fe, sino exclusivamente de raciocinio; Voltaire cree en un dios basado en la razón. Por tanto rechaza cualquier tipo de libro religioso basado en la fe, y con ello la enseñanza de la religión cristiana. Voltaire llegó a sostener que los evangelios cristianos eran un invento, y que la figura de Jesús no había existido nunca; sino que ambos fueron inventados por aquellos que querían crear un dios a su propia imagen y servicio. Como contrapunto a su declarada admiración por la razón como origen de toda verdad, es sorprendente, al menos desde el punto de vista moderno, las evidentes muestras de cierto racismo en Voltaire: tiene puntos de visto claramente antisemitas, y consideraba que los hombres de raza negra pertenecían a una especie distinta de hombre, diferenciada claramente del resto de razas humanas.

La mayor contribución de Voltaire a la filosofía es su Dictionnaire philosophique, con el que dirige sus críticas contra las instituciones políticas francesas, contra sus enemigos personales, y, por supuesto, contra la biblia y la iglesia católica. Voltaire percibía a la burguesía como ineficiente, a la aristocracia como corrupta, al pueblo como ignorante y supersticioso y a la iglesia útil solo como garante de la existencia de un fuerte sentimiento revolucionario por oposición a ella.

Con todos estos ingredientes, Voltaire desconfía de la democracia como sistema posible de gobierno. Sólo una monarquía ilustrada, dirigida por filósofos como él mismo, podría cambiar la sociedad de manera positiva; retomando así las viejas ideas de Platón. En esta sociedad Voltaire considera necesaria la existencia de un cuerpo militar que asegure el orden, aunque se muestra expeditivo al rechazar el uso de la guerra o la violencia como medio de resolver controversias; en su Diccionario describe la guerra como "Empresa del Infierno", y a aquellos que la financian como "Asesinos ridículos".

Voltaire supuso un punto de inflexión en la forma de pensar y entender la sociedad de muchos europeos, fue el primero que abiertamente luchó por los derechos civiles y que denunció la hipocresía e injusticias del antiguo régimen, que se basaba en un equilibrio injusto de poder e impuestos entre el Primer Estado (la iglesia), el Segundo Estado (la monarquía y la aristocracia), y el Tercer Estado (el resto de la sociedad: burguesía y pueblo llano) quienes soportaban económicamente a los otros dos. Tampoco sería justo olvidar que estos bellos ideales no impidieron que Voltaire fuese un hombre inmensamente rico, participando en negocios de suministro al ejército francés y préstamo de dinero.

La evidente contradicción de la persona no puede desmerecer su legado: una apuesta decidida por la Razón como único motor de las sociedades humanas y por la liberación de la lacra que supone una religión opresora. En este sentido Voltaire (sobrenombre que por cierto es un anagrama de la pronunciación latina de "Arovet le jeune" -Arovet el joven-) fue también el primero en reivindicar las figuras de los emperadores romanos Marco Aurelio y Juliano como ejemplos de su ideal monarquía ilustrada.

Enlaces e Información detallada:
La Société Voltaire
Voltaire en el Proyecto Gutenberg



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