Menschliche Walhalla - 23 de Mayo
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![]() Анатолий Евгеньевич Карпов ANATOLI YEVGENYEVICH KARPOV Digamos que la partida puede ser continuada de dos maneras: una de ellas es una bella táctica que crea variaciones que no permiten cálculos precisos; la otra es una clara posición de presión que lleva a un final con mínimas posibilidades de victoria... Yo elegiría la segunda sin pensarlo dos veces. Si el oponente ofrece un juego afilado, no tengo objeción; pero en esos casos obtengo menos satisfacción, incluso cuando gano, que de una partida llevada de acuerdo a todas las reglas de la estrategia con su lógica despiadada. Ser campeón del mundo requiere algo más que ser un jugador fuerte, uno tiene que ser también un ser humano fuerte. El ajedrez es mi vida, pero mi vida no es ajedrez. |
San Gran Maestro de Ajedrez Anatoli Yevgenyevich Karpov es uno de los mejores jugadores de ajedrez de la historia, y probablemente el que más respeto ha obtenido tanto dentro como fuera del mundo del tablero de 64 casillas. Aprendió a jugar al ajedrez a los cuatro años de edad, y a los 12 ingresa en el prestigioso colegio de ajedrez de Mikhail Botvinnik donde no gozó de la admiración de sus profesores precisamente. A pesar de esos augurios Karpov se convierte en el más joven Maestro Nacional de la URSS al alcanzar tal grado con solo 15 años. En 1967 gana los títulos júnior europeo y mundial. Inmediatamente, en un torneo en Caracas alcanza la dignidad de Gran Maestro. Karpov continuó su progresión durante los primeros años 70 hasta acceder a las rondas de 1974 que determinarían quien disputaría el cetro mundial a Bobby Fischer. En estas eliminatorias Karpov eliminó a otras dos leyendas del ajedrez: Spassky y Korchnoi. Sin embargo el duelo entre el campeón estadounidense y el joven aspirante soviético no llegaría a producirse. Fischer exigió una serie de prerrogativas a la FIDE (federación internacional de ajedrez) antes de enfrentarse a Karpov, que en la práctica implicaban que Anatoli debía ganar al menos el encuentro por 10-8 para ser proclamado campeón. Tras duras negociaciones, la Federación Internacional de Ajedrez y Fischer no llegaron a un acuerdo y el campeón americano se retiró sin luchar en los tableros. Así Anatoli Karpov fue proclamado Campeón del Mundo en 1975. Esto no era una posición cómoda para Karpov, ya que era acusado de no ser un auténtico campeón. Trató por todos los medios de enfrentarse a Fischer con posterioridad, pero éste se negó alegando que era evidente su superioridad. Desesperado por demostrar que él era un auténtico campeón, Karpov participó en prácticamente todos los torneos importantes durante 10 años consecutivos, lo que le valió acumular el más magnífico historial de victorias de toda la historia del ajedrez, por ejemplo Super-Gran Master de Montreal en 1979, Linares 1981 (y 1994), Tilburg 1977, 1979, 1980, 1982 y 1983, Unión Soviética 1976 y 1983 (y 1988)... En 1978 Karpov puso su título en juego frente al desertor soviético Korchnoi, al que ya había derrotado en las eliminatorias de candidatos de 1974. Karpov venció por 6-5 con 21 empates, aunque el encuentro es más recordado por sus connotaciones políticas y las supuestas (y nunca demostradas) tretas que ambos emplearon para desconcentrar al rival. En 1981 Korchnoi obtuvo de nuevo el derecho a enfrentarse a Karpov por el título mundial; pero esta vez Karpov ganó por (11–7, +6 -2 =10) en lo que se recuerda como la Masacre de Merano. Karpov era el indiscutible campeón del mundo, cuando su archirival Gary Kasparov entra en escena. La rivalidad entre Karpov y Kasparov ha sido la más encarnizada y apasionante de la historia del ajedrez y posiblemente de cualquier deporte. El primer partido entre ambos se produce en 1984, Karpov retiene el título mundial tras decidir la FIDE terminar el match tras cuatro meses de enfrentamientos con 5 victorias para Karpov, 3 para Kasparov y 40 empates. En 1985 se celebra una revancha y Karpov pierde su corona mundial al perder por 11-13. Karpov no se rindió y se enfrentó tres veces más contra el nuevo campeón tratando de recuperar su titulo: En 1986 en Londres y Leningrado (12,5-11,5); en 1987 en Sevilla (12-12; el empate hacía retener a Kasparov el título); y en 1990 en Lyon y Nueva York (12,5-11,5). En los tres encuentros Karpov tuvo oportunidades de ganar hasta el final; especialmente en Sevilla donde a Karpov le hubieran bastado tablas en la última partida, pero Karpov no resistió la presión del reloj y perdió, en uno de los momentos más trágicos de la historia del deporte. En los 235 enfrentamientos formales entre las dos K'as (144 de los cuales por el Campeonato del Mundo) Karpov ganó en 23 ocasiones, Kasparov en 33 y empataron 179 veces. Cansado y para algunos en decadencia, Karpov no obtuvo el derecho a un sexto enfrentamiento con Kasparov al perder ante Nigel Short en 1992 en una semifinal de candidatos; sin embargo en 1993 Karpov recupera la corona mundial cuando Kasparov y Short abandonan la FIDE, y Karpov aplasta literalmente a Jan Timman, que había perdido con Short en la final de candidatos. De nuevo campeón del mundo, y de nuevo con controversia; Karpov inocente desde cualquier punto de vista pone su título en juego como le corresponde en 1996 y lo mantiene sin apenas resistencia de Kamsky (+ 6 - 3 = 9) y en 1998 frente a Viswanathan Anand (+4 -2 = 2). En 1999 es Karpov el que renuncia al título de campeón del mundo cuando la FIDE cambia las reglas de enfrentamiento por las cuales el campeón debía clasificarse para las finales como los demás candidatos; el título cae en manos de Alexander Khalifman. De todas formas durante todo este periodo existen dos campeones del mundo ya que Kasparov y sus seguidores han creado la Asociación Profesional del Ajedrez PCA y mantienen su propio título que es a todas luces de más nivel que el de la FIDE. Hemos dejado para el final la que seguramente es la página más gloriosa en el ajedrez de Karpov. En 1994, en plena crisis por la escisión de la FIDE, con dos campeones del mundo en dos organizaciones enemigas, se celebra el más importante torneo de la historia: Linares 94, la media de puntuación ELO de los participantes era 2685, el mayor hasta ese momento, lo que implicaba que el torneo de Linares sería el primero de la historia de categoría XVIII. El propio Kasparov al ver la lista de los participantes (Kasparov, Shirov, Bareev, Kramnik, Lautier, Anand, Kamsky, Topalov, Ivanchuk, Gelfand, Illescas, Judit Polgar, Beliavsky y Karpov) dijo que el vencedor debería ser considerado el auténtico campeón del mundo. Tal vez espoleado por este comentario, Karpov jugó el ajedrez de su vida y en un final digno de epopeya griega ganó el Torneo Linares 94 sin sufrir una sola derrota y logrando 11 de 13 puntos posibles, con 2,5 puntos de ventaja sobre Kasparov y Shirov que empataron en el segundo puesto. Todas sus victorias fueron espectaculares, en especial su partida contra Topalov está considerada como la mejor de toda su carrera. La victoria en Linares 94 proporcionó a Karpov una puntuación ELO de 2985, la más alta de cualquier jugador de ajedrez en cualquier torneo en toda la historia. Sin duda ya relajado tras este punto culminante Karpov fue perdiendo ilusión por el ajedrez, y aunque no lo abandonó inició actividades políticas en Rusia. Karpov había sido miembro de la Comisión del Soviet Supremo para Asuntos Exteriores y Presidente del Fondo Soviético para la Paz antes de la desintegración de la URSS. Sin embargo aun entre 1995 y 2005 obtuvo sonadas victorias en diversos campeonatos del mundo de ajedrez rápido. Posiblemente la debilidad que le hizo perder el título mundial absoluto en 1985 sea, al final de su carrera, su última fuente de gloria. En Julio de 2005 acumulaba las siguientes cifras: 161 victorias en torneos, 1.118 partidas ganadas, 287 derrotas y 1.480 empates. Independientemente de su estilo, bello o aburrido según las preferencias, Karpov, sin haber sido seguramente el mejor jugador de ajedrez de la historia, técnicamente hablando, sí representa un espíritu de entrega absoluta, lucha sin descanso, honestidad y honorabilidad que le hace merecedor de su hueco en el Walhalla. Cuando no fue el más grande peleó por ello, cuando lo fue, no fue soberbio y sin duda Karpov es un ejemplo de humanidad. Enlaces e Información detallada: |
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