Menschliche Walhalla - 14 de Mayo



Emma Goldman

EMMA GOLDMAN
Red Emma

Insisto en que nuestra causa no puede esperar de mí que me comporte como una monja y que nuestro movimiento se convierta en un convento. Si quiere decir eso, yo no lo quiero. Quiero libertad, el derecho a la propia expresión, el derecho de todos a las cosas bellas.

La mayor defensa del capitalismo es el militarismo. En el mismo momento en que éste sea derrotado, el capitalismo se tambaleará.

Sé que en el pasado cada gran cambio social y político necesitó de la violencia... Aun así, una cosa es emplear la violencia en el combate como medio de defensa; y otra muy distinta es hacer del terrorismo un principio, institucionalizarlo y asignarle un sitio vital en la lucha social. El terrorismo cría la contra-revolución y es por tanto contra-revolucionario.

Hay, de todas formas, algunos potentados a los que mataría de cualquier manera a mi alcance. Ellos son la Ignorancia, la Superstición y la Hipocresía, los más siniestros y tiránicos gobernantes sobre la tierra.

Los Padres de la Iglesia se pueden permitir enseñar el evangelio de Cristo. No contiene nada peligroso para el régimen de autoridad y riqueza; aboga por la auto-negación, y la auto-abnegación, por el sufrimiento y el lamento, y es absolutamente inerte ante cualquier indignidad y abuso impuesto sobre la humanidad.

Santa
Emma Goldman

Anarquista y Feminista
Kaunas (Lituania, Imperio Ruso) 27 de junio de 1869
Toronto (Canadá) 14 de mayo de 1940

Emma Goldman, conocida como Emma la Roja, nació en Kovno (Kaunas), ciudad lituana bajo dominio ruso, en el seno de una familia judía. Tras el asesinato de Alexander II, la comunidad judía sufrió una ola de persecuciones, por lo que la familia se mudó a San Petersburgo cuando Emma tenía 13 años, donde empezó a trabajar en una fábrica de corsés. Fue su trabajo en esa fábrica lo que puso a Emma en contacto con el mundo del anarquismo; allí conoció la obra de Nikolai Chernyshevsky Qué es lo que hay que hacer. La lectura de este libro convenció a Emma sobre cuál era el propósito de su vida y cómo vivirla.

Tras negarse a casarse a los 15 años de edad, es enviada por su familia a Estados Unidos para vivir con su medio-hermana Lena, en Rochester, Nueva York. Emma rápidamente descubrió que para un inmigrante, los Estados Unidos no eran la tierra de oportunidades que le habían prometido. Trabajó durante varios años en una fábrica textil, y en 1887 se casó con un inmigrante ruso Jacob Kershner, obteniendo así la ciudadanía estadounidense, aunque poco después se divorciaron.

Los sucesos de Haymarket en 1886 en Chicago, que culminaron en la ejecución de cuatro anarquistas, provocaron una ola de protestas que influyeron notablemente en Emma, que se encontraba cada vez más en posiciones cercanas al anarquismo revolucionario. Empezó a relacionarse con Johann Most, editor de un periódico anarquista en alemán, y se dejó seducir por la oratoria de Most y el concepto de Attentat, el uso de actos de violencia seleccionados, como una herramienta necesaria para inspirar el cambio social. Sin embargo, su trabajo como enviada de Most la fue convenciendo de que no solo el cambio revolucionario y la abolición del capitalismo eran deseables, sino que era también necesario trabajar por mejoras tal vez menos grandiosas, pero más accesibles y que mejoraran de facto la vida de los trabajadores, como incremento de sueldos o reducción de horario de trabajo. Así Emma se fue distanciando de Most, y conoció los escritos de Kropotkin, donde trató de encontrar el equilibrio entre la mutua ayuda necesaria entre los miembros de una sociedad y la propia libertad individual de cada persona.

En Nueva York, Emma conoció y vivió con Alexander Berkman, uno de los líderes del anarquismo estadounidense. Ambos fueron amantes y permanecieron siendo íntimos amigos hasta la muerte de Alexander en 1936. Tras los sucesos de de la huelga de Homestead en 1892, Berkman decidió recurrir a la acción violenta en defensa de los huelguistas y trató de asesinar al gerente de Homestead que había dirigido la represión policial de la huelga; Berkman fue sentenciado a 22 años de cárcel. Emma no fue detenida porque las autoridades no pudieron lograr que Berkman testificara en su contra.

En 1893 Goldman inició su amistad con Hippolyte Havel y comenzó a viajar por todo el mundo, dando discursos en defensa del socialismo libertario. El mismo año Emma fue a la cárcel por vez primera por decir públicamente a los desempleados que debían pedir trabajo, si no lo conseguían debían pedir pan, y si también se les negaba debían, simplemente, tomar el pan. Fue condenada por "incitar disturbios" en Nueva York, a un año de prisión. Emma fue nuevamente detenida como consecuencia del asesinato del presidente McKinley en 1901, a manos del anarquista Czolgosz, como sospechosa de participar en la conspiración; fue poco después liberada al no poder demostrarse ninguna relación de Emma con el crimen.

A partir de 1906, Emma, junto a Berkman recién salido de prisión, comienza la publicación del periódico mensual Mother Earth, donde se cubría la actualidad desde la perspectiva anarco-feminista; y se reprodujeron artículos de Nietzsche y Tolstoy. El continuo apoyo de Emma a la causa radical anarquista provoca en 1908 que su ciudadanía estadounidense sea revocada. La persecución contra Emma se acentúa en 1916, cuando vuelve a ser arrestada y enviada a prisión, esta vez por distribuir literatura en favor del control de natalidad. Emma, como la mayoría de sus feministas contemporáneas, veía el aborto como una consecuencia trágica de las condiciones sociales, y abogaba por el control de natalidad como una positiva alternativa. Durante su estancia en prisión, esta vez por catorce meses, nació su amistad con la anarquista Gabriella Segata Antolini. Una vez fuera de la prisión, Emma también conoció al líder e inspirador de Gabriella, el anarquista insurrecto Luigi Galleani.

En 1917 Emma fue a la cárcel por tercera vez; en esta ocasión por conspiración para obstaculizar la recluta de soldados para la Gran Guerra, y organizar disturbios contra la guerra. En Junio de ese año, el Congreso estadounidense aprobó la Espionage Act, por la cual se establecían penas de hasta 20 años para cualquiera que obstaculizar la conscripción obligatoria de soldados o alentara la deslealtad contra el gobierno de los Estados Unidos. Pero como Emma y Berkman continuaron llamando a los ciudadanos a resistirse a la recluta, las autoridades pasaron a la acción: la policía federal registró las oficinas de Mother Earth y recogió el nombre de unas 10.000 personas que pasaron a ser sospechosos de traición a los EE.UU., incluyendo, desde luego, a todos los subscriptores del periódico.

En 1919, junto a miles de otros radicales arrestados, Goldman fue deportada a Rusia. Según las leyes estadounidenses, todo residente extranjero no deseable según la Sediction and Anarchist Acts podría ser deportado, y puesto que Emma había perdido su nacionalidad hacía años, era una candidata perfecta para aplicarle esta ley. Goldman, junto a Berkman, que también fue deportado, planificaron una serie de recepciones a lo largo del país en los días previos a la deportación.

A su llegada a Rusia, Emma estaba dispuesta a apoyar a los bolcheviques, a pesar de la división entre comunistas y anarquistas en la Primera Internacional. Sin embargo, su visión libertaria no podía dejar de rebelarse contra algunos aspectos de la revolución roja, y escribió dos libros con las desilusiones que la Revolución Soviética habían provocado en ella. Emma también fue muy afectada por la destrucción masiva y la muerte resultados de la Guerra Civil Rusa, en la que los contra-revolucionarios, ayudados por gobiernos extranjeros, como EE.UU. y Japón, trataron de ahogar al joven estado comunista antes de que pudiera esparcir su semilla revolucionara por el mundo. Debido a la guerra civil rusa, Goldman, a su pesar, aceptó la violencia como un mal necesario en el proceso de la transformación social, aunque jamás dejó de claro que esa violencia se podría usar exclusivamente como defensa de la revolución y jamás como un medio a su servicio.

Sus reticencias a admitir que la Revolución Rusa iba por buen camino la llevaron a ser casi ninguneada por sus colegas revolucionarios cuando inició un viaje por Inglaterra en 1921. Ante la posibilidad de ser deportada de nuevo, en 1925 un minero galés, James Colton, se ofreció a casarse con ella para que obtuviera la ciudadanía británica y se pudiera mover con libertad por Europa. Emma aceptó, y viajó por Francia, Canadá e incluso dio una conferencia en Estados Unidos. En 1936, Berkman se suicidó debido a su pobre salud en Niza, Emma corrió a su lecho de muerte en cuanto supo la noticia.

Ya con 67 años de edad, Goldman viaja a España para apoyar a la República Española en su lucha contra los militares fascistas que se habían alzado contra la legitimidad constitucional. No estuvo de acuerdo con la participación de la CNT-FAI en el gobierno de coalición de 1937, pero no quiso condenar a los anarquistas que integraron ese gobierno, ya que lo consideró la única alternativa a una dictadura comunista. Emma se encargó de escribir el obituario del gran anarquista español Buenaventura Durruti, un vibrante panegírico titulado, Durruti is Dead, Yet Living.

Emma murió de un ataque al corazón en Toronto, a la edad de 70 años. Los Estados Unidos permitieron que su cuerpo fuera enterrado en el Cementerio Alemán de Waldheim, en Forest Park, Illinois. En su tumba se lee "La Libertad no descenderá a un Pueblo, un Pueblo debe alzarse hacia la Libertad".

Enlaces e Información detallada:
Emma Goldman en Anarchy Archives
Emma Goldman, la mujer más peligrosa del mundo

Obra más destacada:
The Social Significance of the Modern Drama, 1914
Living My Life, 1931 & 1934
My Disillusionment in Russia, 1921
My Further Disillusionment in Russia, 1924



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