Menschliche Walhalla - 10 de Mayo



Manuel Azaña

MANUEL AZAÑA DIAZ


La libertad no hace felices a los hombres; los hace sencillamente hombres.

Si los españoles hablásemos sólo de lo que sabemos, se generaría un inmenso silencio, que podríamos aprovechar para el estudio.

Ni todos los conventos de Madrid valen la vida de un republicano.

San
Manuel Azaña

Último presidente de la II República Española
Alcalá de Henares (Madrid - España) 10 de enero de 1880 - Montauban (Francia) 3 de noviembre de 1940

Manuel Azaña Díaz nació en el seno de una familia acomodada, y tras quedar huérfano desde muy niño, estudió en el monasterio de El Escorial, a cargo de los frailes agustinos. En 1900, se gradúa como Doctor en derecho por la Universidad Central de Madrid, cuya tesis se titula "La Responsabilidad de las multitudes". En 1914 se afilia al Partido Reformista, fracasando por dos veces en su intento de ser elegido diputado. En 1920 funda la revista "La Pluma", y en 1922 el semanario "España". Durante la dictadura de Primo de Rivera, publica en 1924 un enérgico manifiesto contra él y el rey Alfonso XII, para un año después fundar con José Giral el partido Acción Republicana.

En 1930 ya finalizada la dictadura comienza a fraguarse el espíritu que marcará la política española de esa década. Ese mismo año participa en el Pacto de San Sebastián, germen del futuro gobierno republicano. Dos días después de las elecciones municipales, el 14 de abril de 1931, se proclama la II República y Niceto Alcalá-Zamora lo nombrará ministro de la Guerra del gobierno provisional, pero en octubre de ese año, será el propio Azaña el que ocupe el cargo de presidente del gobierno. Este punto marcará el inicio de una serie de reformas, urgentes en una España que como siempre se mantenía fuera de los tiempos y permanecía alejada por completo de las corrientes europeas. Se iniciará la Reforma de la Agricultura, del Ejército y de la Enseñanza, siendo este el punto de mayor fricción al suprimir los centros educativos gestionados por órdenes religiosas, y potenciar la escuelas públicas. Se inician también los procesos de reforma de la estructura del estado concediendo a las regiones mayores ámbitos de autonomía. Demasiados cambios en muy poco tiempo para que una sociedad ignorante, mayoritariamente analfabeta y emocionalmente lastrada aún por la decadencia decimonónica de la pérdida de las últimas colonias del imperio español, harán que la inestabilidad crezca en una sociedad que pide unos cambios que no todos desean. En agosto de 1932 se producen los primeros intentos de subversión militar de carácter golpista, y algunos sucesos violentos en los que la dureza de actuación del gobierno daña su imagen de tal modo que el 8 de septiembre de 1933, es cesado por el presidente de la República. Cuando en las elecciones del 19 de noviembre de ese mismo año, vence la coalición de derechas, decide retirarse temporalmente de la política y retomar su actividad literaria y editorial.

Retomará el pulso de su actividad, fundando en 1934 Izquierda Republicana, como resultado de la integración de Acción Republicana, el Partido Radical-Socialista, y la ORGA (Organización Republicana Gallega Autónoma). Los acontecimientos revolucionarios de Asturias y Barcelona de ese año, en los que se producen graves sucesos con enfrentamientos armados con el ejército regular y de cuyas acciones será acusado como instigador lo llevan a permanecer encarcelado a bordo del destructor Sánchez Barcáiztegui en el puerto de Barcelona. Sin embargo en el proceso subsiguiente será declarado inocente. En las elecciones del 16 de febrero de 1936 se produce un nuevo vuelco electoral tan frecuentes en la política española acostumbrada a los sempiternos vaivenes, que si bien durante los años de Cánovas y Sagasta respondían a un acuerdo tácito y manipulador de la política, en aquellos años representan la enorme tensión con la que se vive la actividad política, emociones que a la postre a fuerza de mostrar su cara más violenta resultarán funestas para todo el país, un país incapaz de amoldarse a los cambios que el nuevo siglo trae consigo para toda Europa, y que en España tomará tintes terriblemente trágicos anticipándose a la catástrofe abominable que asolará el conteniente en la siguiente década.

El 10 de mayo de 1936 es nombrado Presidente de la II República, será éste un período breve y terrible en el que sus constantes llamamientos a la calma, el sosiego y el entendimiento no serán recompensados más que con un levantamiento militar de carácter fascista que empujará a todo un pueblo a una sangrienta guerra civil de tres largos años. Este suceso supondrá un duro golpe en su ánimo, que además vendrá acompañado del abandono al que es sometido por parte del Gobierno republicano. La evolución de la contienda lo irá sumiendo cada vez más en la desesperación y la frustración. Dos años después de la proclamación del golpe militar, el 18 de julio de 1938, ante las cortes reunidas en Valencia tras haber abandonado Madrid, realiza un último esfuerzo de reconciliación a ambos bandos con el discurso "Paz, Piedad, Perdón". Pero el final es ya inevitable, el 26 de enero de 1939, las tropas franquistas toman Barcelona, y el 5 de febrero, Gerona, caída pues Cataluña, una de las pocas y más valientes que se resistieron con fiereza a la traición militar y fieles a la república, Azaña decide ese mismo día huir a Francia, donde el 27 de febrero presenta su dimisión como Presidente de una República que ya no existe sino es como un fantasma que vaga de un país a otro en el empeño, tan entusiasta como ineficaz, de los últimos políticos exiliados.

Perdida la guerra, el ánimo, la esperanza, y la salud, permanece refugiado en el Rosellón, donde tendrá que soportar el hostigamiento y persecución de los agentes del régimen franquista que desean detenerlo y deportarlo a España, utilizando para ello, el apoyo de una Alemania vencedora que tras aplastar al ejército francés ocupa media Francia y otorga cierta libertad de acción a la Francia fascista del mariscal Pétain. Cuando es detenido por la Gestapo, el embajador de Méjico, Luis Rodríguez, prevenido por los propios alemanes, consigue llevarlo al Hôtel du Midi, donde se refugian numerosos españoles con la esperanza de huir de una Francia derrotada y colaboracionista que apenas un año antes los ha tratado como escoria. El 4 de noviembre de 1940, Azaña morirá en Montauban, envejecido por la tristeza de una república destruida. El anciano mariscal Pétain, héroe de la Gran Guerra, que cree fervientemente en los mismos ideales fascistas de la Alemania belicosa de 1939, prohíbe expresamente que sea enterrado con honores de jefe de estado, llegando incluso a impedir que su féretro fuera cubierto con la bandera española, a no ser que ésta fuera la bicolor imperial del régimen franquista, siendo finalmente cubierto con la bandera de Méjico a instancias de su embajador. Aquel acto de crueldad tendrá su cumplida venganza cuando en 1945, una vez terminada la guerra mundial, el decrépito mariscal, despojado de todo honor y dignidad, será juzgado por el pueblo de Francia por colaboracionismo con la Alemania antisemita, y la muerte de miles de ciudadanos franceses y extranjeros de origen judío que fueron deportados con el apoyo entusiasta del gobierno de Vichy, sólo su avanzada edad inspirará la clemencia que el negó en un tribunal que lo libra de la pena de muerte, la vergüenza y el deshonor darán cumplido castigo a su infamia.

El embajador de Méjico dijo al prefecto francés: "Lo cubrirá con orgullo la bandera de México. Para nosotros será un privilegio, para los republicanos una esperanza, y para ustedes, una dolorosa lección".

Enlaces e Información detallada:
Asociación Manuel Azaña.
Constitución de la República Española de 1931.
Manuel Azaña en la web de su partido Izquierda Republicana.



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