Menschliche Walhalla - 03 de Mayo
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![]() FRANCISCO JOSÉ DE GOYA Y LUCIENTES Tengo tres Maestros: la Naturaleza, Velázquez y Rembrandt. La Fantasía, aislada de la Razón, solo produce monstruos imposibles. Unida a ella, en cambio, es la madre del arte y fuente de sus deseos. |
San Pintor En un pequeño pueblo del Reino de Aragón, en una España que aun dormitaba en la ilusión de ser una gran potencia mundial y que daba ya síntomas claros de entrar en un letargo de casi dos siglos que la convertiría en un país subdesarrollado y cerrado a los vientos de Revolución y del fin del Viejo Régimen que soplaban por Europa, nació un genio. El joven Francisco pasó sus primeros años en Fuendetodos, pero su familia se mudó pronto a Zaragoza. Goya estudió en las Escuelas Pías, donde inició su amistad con Martín Zapater; la correspondencia que durante toda la vida mantuvieron los dos amigos ha sido inapreciable para conocer al Goya humano, más allá del genio universal de la pintura. A los 14 años Goya se inició como aprendiz del pintor José Luján; y al poco viajó a Madrid para estudiar con Antón Raphael Mengs, con quien no alcanzó grandes progresos, de forma que la solicitud de Goya para entrar en la Real Academia de Bellas Artes fue denegada en 1763 y 1766. Estos iniciales fracasos le hicieron viajar a Roma donde pasó casi 5 años, y volvió a Zaragoza en 1771 ya formado. Tras pintar parte de la cúpula de la Basílica del Pilar y otras obras murales comenzó a estudiar con el gran Francisco Bayeu y Subías; en esta época Goya empezó a mostrar signos de las delicadas tonalidades que le harían finalmente tan famoso. Goya se casó con Josefa Bayeu "Pepa", hermana de su maestro, en 1774; y, probablemente por influencia de su cuñado, maestro y mentor, comenzó a trabajar para la Real Fábrica de Tapices. Allí diseñó 42 patrones que fueron utilizados para decorar los desnudos muros de piedra de El Escorial, el gran símbolo del olvidado poder español en Europa, y el Palacio Real del Pardo, el último capricho de los monarcas españoles. Así la familia real tuvo conocimiento de la existencia del aragonés, y con ello Goya consiguió acceso a la Corte. Tras pintar un mural para el altar de la Iglesia de San Francisco el Grande, consiguió finalmente su ingreso en la Real Academia de Bellas Artes. En 1783, el Conde Floridablanca, favorito del Rey Carlos III, le encargó un retrato; y Goya mantuvo amistad incluso con el Príncipe Don Luís. Su círculo de patrones y clientes incluía a Grandes de España, como los Duques de Osuna, y al propio Rey. En 1786 Goya es nombrado Pintor de Corte. En 1788 muere Carlos III, y con él toda esperanza de Ilustración para España; sin embargo para Goya se inicia su época de mayor popularidad en la Corte, de la mano del nuevo rey, Carlos IV. Sin embargo su felicidad duró poco, y en 1792, tras contraer unas terribles fiebres, Goya se queda sordo, y al igual que diez años después le ocurrió al otro sordo genial, comienza una vida cerrada e introspectiva. La sordera de Goya también pudo ser responsable de los nuevos rumbos que tomaría la vida del pintor en otro sentido. Los cinco años que Goya pasó recuperándose de su devaneo con la muerte, los dedicó a leer todo lo que pudo sobre la Revolución Francesa y su filosofía. La amarga serie de dibujos que produjo esta época se conocen como Caprichos, donde las visiones oscuras de Goya son además claramente descritas a pie de obra: "El sueño de la razón produce monstruos". Lo macabro y terrible ya no abandonaría nunca la obra de Goya. En 1799, apenas recuperado, pero ya sordo, Goya es nombrado Primer Pintor de Corte con un sueldo de 50.000 reales. Trabajó en la cúpula de la Ermita de San Francisco de la Florida, cuadros del Rey y de la Reina, de la familia real, de muchos nobles de la corte madrileña como los Duques de Osuna, la marquesa de Pontejos, el propio Godoy, Ministro y auténtico poder ejecutivo, y sobre todo de María del Pilar Teresa Cayetana de Silva Álvarez de Toledo, 13ª Duquesa de Alba; de quien se decía que debido a las Grandezas que acumulaba tendría derecho al lugar de honor en una mesa en la que incluso se sentara el Rey de España, y quien, casi con toda probabilidad, posó para que Goya creara dos de las pinturas más eróticas de toda la historia La maja desnuda y La maja vestida, que por cierto fueron recluidas por la Inquisición en 1813 por "obscenas", quien sabe si para el disfrute de algún puro y casto clérigo. Sus retratos son particularmente notables por no ofrecer ningún margen al adorno o disimulo de los defectos de sus modelos. Es realmente curioso como la absoluta falta de "diplomacia" no ocasiona a Goya ningún reproche; el ejemplo de La Familia de Carlos IV ilustra extremadamente este aspecto. En 1808 comienza la llamada Guerra de la Independencia, en la que los restos del Ejército Español, con la colaboración interesada de Inglaterra, y de partidas de los primeros guerrilleros de la historia, se unen para expulsar a las tropas de Napoleón, y al nuevo rey, José Bonaparte. De nada sirvió que el Bonaparte tratara por todos los escasos medios a su alcance de mostrar que quería convertir España en un país moderno y culto; las tropas de su hermano, amparadas en el bello ideal de la Ilustración y la Libertad, se dedicaron a expoliar y arrasar la Península Ibérica, mientras que los españoles consideraron mucho más aceptable y conveniente ser tratados como siervos por un rey español que ciudadanos por uno extranjero. Y así se aplicaron a la 'noble' tarea de traer de vuelta a Fernando VII, el deseado, más tarde conocido como rey felón, de su dorada jaula en Francia. El felón había obligado a su padre Carlos IV a abdicar en él y había despojado de todo poder a Godoy, el ministro de Carlos, quien, de carácter liberal, fue considerado por el usurpador como un peligro para su futuro poder absoluto. Tras la guerra, de nuevo repuesto en su trono de las Españas e incluso aclamado como tal por la Constitución de Cádiz se dedicó a perseguir, aplastar y asesinar a aquellos que le vitorearon como legítimo Rey. El hecho es que José Bonaparte y su Acte Constitutionnel de l’Espagne o Constitución de Bayona de 1808 que reconocía derechos de libertad individual desconocidos en España, (y que curiosamente amparaba el carácter ultracatólico del país, José Bonaparte desde luego era cualquier cosa menos idiota), fue sustituida en 1814 no por la Constitución de Cádiz con un rey constitucional y un estado liberal, sino por el viejo régimen y un rey absolutista. Los liberales, entre ellos Goya, que habían visto su esperanza de progreso truncada por la violencia de los ejércitos franceses de Napoleón y la cerrazón y estupidez del pueblo español, fueron acusados de afrancesados; y aunque Goya no se había significado particularmente, y trabajó duramente en los famosos cuadros que retrataban de manera cruda y hasta bestial, la violencia francesa contra el pueblo español, El 3 de mayo y La Carga de los mamelucos tampoco ocultó sus simpatías liberales ni dejó de dibujar la violencia y saña de los españoles contra los franceses y afrancesados en Los Desastres de la Guerra. Todo esto no le ganó las simpatías del felón. Goya, enfurecido por el resultado y la crueldad de la guerra, y por su propia sordera que cada vez le provocaba más dolor prefirió retirarse a una apartada casa a orillas del Manzanares, la Quinta del Sordo, cuyos muros cubrió con la serie de pinturas más terribles que jamás salieran de mano humana, las mucho más tarde llamadas Pinturas Negras. De 1820 a 1823 España se convierte, gracias al levantamiento de algunos oficiales del Ejército al mando de Rafael del Riego, en la única nación de Europa bajo un régimen liberal. El felón es obligado a jurar la Constitución de 1812 y Goya, aunque retirado, alberga la esperanza de ver, al final de su vida, un país que camina hacia la libertad que él tanto anhela. Sin embargo, en mayo de 1823, los mismos madrileños que 15 años antes se habían alzado contra el Ejército Francés, ahora lo recibían con vítores: los mismos soldados, antes bajo la bandera de la Revolución Francesa, y ahora bajo la del restaurado Rey de Francia, volvían a pasearse por Madrid, pero esta vez con el beneplácito del felón y la pasividad del pueblo; al fin y al cabo venían a restaurar al legítimo Fernando en su trono absoluto. Destrozado pues, esta vez para más de 100 años, el sueño de una España liberal y progresista, Goya, que se había resistido a abandonar el país en 1815, como habían hecho otros muchos acusados de afrancesados y liberales, no pudo resistir más; en 1824 se traslada a Burdeos donde, a excepción de un breve viaje a España en 1826, se establece hasta su muerte, el 15 de abril de 1828. Goya fue el mejor testigo del periodo de la historia de España en que se produce el primer aborto en su desarrollo como país moderno. Su arte, su vida, sus ideas y su país discurren entre la genialidad y la amargura, entre los anhelos y el miedo, entre el grito de libertad y la comodidad del servilismo. Aquí nuestro homenaje a Goya: si el divino Velázquez es conocido como El más pintor de los pintores Goya fue, sin duda, El más humano entre los artistas. Enlaces e Información detallada: |
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