Menschliche Walhalla - 09 de Abril
| Walhalla | APRILIS | Día Anterior | Día Siguiente |
![]() SANTIAGO CARRILLO En la política el arrepentimiento no existe. Uno se equivoca o acierta, pero no cabe el arrepentimiento. El capitalismo puede llegar a destruir a la especie humana. Pensó en hacerse maestra y acabó siéndolo de millones de seres. Sobre La Pasionaria Yo no soy patriota. Este vocablo que hace más de un siglo significaba la revolución y libertad ha venido a corromperse y hoy manoseado por la peor gente incluye la acepción, más relajada de los intereses políticos y expresa la intransigencia, la intolerancia y la cerrazón mental. Se sabe que nos proponemos cambiar el sistema social, puesto que no hacemos misterio de ello. Hoy creo en todo lo que creía a los veinte años y tengo, también en esencia, las mismas ilusiones de entonces, pienso que con mayor fundamento todavía. Me producen pena y decepción los que las han perdido. El más antiguo y decisivo de los aparatos ideológicos, la Iglesia, se encuentra hoy en el inicio de una crisis probablemente más profunda que la que dio origen al protestantismo luterano. Aquélla estaba ligada al hundimiento de la sociedad feudal y al nacimiento de la burguesía; ésta de hoy, al ocaso de la sociedad burguesa y al nacimiento de la socialista Para mí está fuera de duda que la dictadura del proletariado ha sido una necesidad histórica ineludible, igual que lo ha sido la violencia revolucionaria. En cambio estoy convencido de que la dictadura del proletariado no es el camino para llegar a establecer y consolidar la hegemonía de las fuerzas trabajadoras en los países democráticos de capitalismo desarrollado. |
San Secretario General del Partido Comunista de España Santiago Carrillo Solares pasa sus primeros años en Asturias hasta que su padre Wenceslao, fundidor y militante del Partido Socialista Obrero Español (P.S.O.E.), es elegido dirigente nacional del PSOE y la Unión General de Trabajadores (U.G.T.) y se traslada a Madrid. La familia Carrillo, con cinco hijos, pasa por dificultades económicas en Madrid, ya que las asignaciones de las organizaciones socialistas a sus dirigentes eran apenas de supervivencia. Sin embargo, en el lado positivo, Santiago puede mejorar su formación al ingresar en el Grupo Escolar Cervantes, de la Institución Libre de Enseñanza y dirigido por Ángel Lorca. Completa la Enseñanza Primaria con brillantez, pero aunque es seleccionado para cursar Bachillerato su familia no puede permitirse ese lujo; así Santiago debe abandonar los estudios para trabajar en una imprenta. En seguida se afilia a las Juventudes Socialistas de España (JJ.SS.) y a la UGT. En 1930 pasa a colaborar en el periódico El Socialista y proclamada la II República se ocupa de la información parlamentaria. Desde el principio de su militancia política Santiago demostró grandes dotes de capacidad de análisis y dialéctica en su defensa de las posturas más revolucionarias en el seno del PSOE. Sus ideas encuentran rápidamente eco en las JJSS, de las que se convierte en Secretario General en 1934. Desde ese puesto Carrillo colabora con Largo Caballero, el líder del ala revolucionaria del PSOE, del que llega a ser su "delfín". Santiago comienza ya a trabajar en la unificación de las juventudes obreras españolas y logra que las juventudes comunistas y socialistas participen juntas en manifestaciones y mítines; también intenta que los trotskistas de Izquierda Comunista entre en el PSOE. Santiago es encarcelado por primera vez por su participación en la Revolución Obrera de 1934 en Asturias, que se opuso al secuestro de la recién conseguida libertad republicana a manos de los radicales en el gobierno, sostenidos por partidos ultra-conservadores, monárquicos, católicos y fascistas. No es liberado hasta la victoria del Frente Popular en las elecciones del 16 de febrero de 1936. Inmediatamente tras su liberación Santiago inicia su primer viaje a Moscú, con el propósito de negociar la unificación de las Juventudes Socialistas y las Juventudes Comunistas. En el marco de la Revolución Soviética triunfante, ambas organizaciones deciden fusionarse en las Juventudes Socialistas Unificadas; el objetivo declarado de la organización es la unificación de los partidos obreros españoles. De vuelta en España, aun con la oposición de algunos miembros de las JJSS, la unificación se impone y las JSU alcanzan rápidamente los 200 000 afiliados. El golpe de estado de los militares fascistas del 18 de julio sorprende a Carrillo en París. Vuelve a España y se incorpora de inmediato al Ejército Republicano en San Sebastián. Durante semanas combate en los montes cercanos a Bilbao tratando de abrir un corredor hasta Madrid; sin embargo no lo consigue y vuelve a Francia para pasar a Cataluña y desde allí regresa a Madrid a combatir en la resistencia de Madrid con el grado de capitán. La guerra desatada por los traidores a la legalidad republicana modifica el proceso de unificación de las juventudes comunistas y socialistas; se cancela el congreso previsto y se forma de manera directa una ejecutiva con siete representantes socialistas y siete comunistas que eligen a Santiago como Secretario General. Desde ese momento las JSU están presentes y activas en todos los frentes de la guerra por la libertad y la República. El 6 de noviembre de 1936 las fuerzas rebeldes están a las puertas de Madrid y el gobierno de la República, dando por perdida la capital, se traslada a Valencia. La Junta de Defensa de Madrid, encabezada por el General Miaja y el General Pozas trata de organizar la resistencia, mientras ese mismo día Santiago se afilia al Partido Comunista de España (P.C.E.) y el nombrado por la JDM Consejero de Orden Público. La JDM apenas sabe con qué fuerzas cuenta para parar un ejército profesional y perfectamente equipado por las dictaduras fascistas europeas, que amenaza una ciudad que bulle con los refugiados que huyen del avance de los rebeldes. La JDM también tiene que tener en cuenta que la caída de Madrid implicará aumentar brutalmente el potencial militar de los golpistas con la incorporación a sus filas de todos los militares que han sido encarcelados en Madrid por traición al orden constitucional; de esta manera se ordena la evacuación de los presos fuera de la ciudad al mismo tiempo que la aviación y artillería machaca a sangre y fuego a la población de una ciudad que se negó a abrir de par en par sus puertas a los fascistas. Algunos de los convoyes de la evacuación de presos son desviados y cientos de ellos son fusilados de manera ilegal. Estas gotas de terror republicano en el mar del genocidio fascista fueron años después atribuidas por el régimen de la dictadura a Santiago Carrillo, curiosamente justo cuando fue nombrado Secretario General del PCE. Obviando la evidente bazofia vertida por los nostálgicos del régimen filonazi, es muy posible que Carrillo fuera informado de estas ejecuciones, sin embargo, atribuir a un chico de 21 años la responsabilidad de no detener a personas desesperadas ante su ciudad bombardeada en un acto de venganza alimentada ya por muchos miles de asesinados, es, cuando menos, irrisorio. Cuando en diciembre Madrid repele el primer ataque de los traidores, Carrillo abandona la JDM y se centra durante el resto de la guerra en la dirección de las JSU y su integración en el Ejército de la II República. Abandonada a su suerte por las democracias europeas, la joven República Española es devorada por el fascismo y Carrillo escapa a Francia por la frontera catalana donde combatió hasta los últimos momentos; al mismo tiempo su compañera Chon y la hija de ambos son detenidas y confinadas en el campo de concentración de Albatera. Ambas son localizadas y se organiza una operación para pasarlas a Francia aprovechando que los rebeldes no habían identificado a Chon como compañera de Carrillo; aunque logran escapar la niña muere poco después por efecto de su paso por el campo; poco después Santiago y Chon se separan. En plena Segunda Guerra Mundial Santiago llega a Moscú y se mueve por diferentes países tratando de organizar la Internacional de Juventudes Comunistas. Tras la muerte de José Díaz, Secretario General del PCE, Santiago apoya a Dolores Ibárruri para dirigir el partido frente al candidato mayoritario Vicente Uribe. La Pasionaria es finalmente elegida nueva Secretaria General del PCE, mientras que a Carrillo se le encarga la organización del PCE dentro de España. En 1942, oculto en París, Carrillo decide anular un intento de invasión de España a través del Valle de Arán. La operación, que llevaba tiempo organizándose por los exiliados republicanos, fue considerada por Santiago como un disparate estratégico y la segura muerte de todos los que hubieran participado. Como contrapartida Santiago decide organizar una guerrilla interior, los "Maquis", tomando el nombre de los grupos resistentes franceses a la ocupación nazi, que preparara el terreno para una esperada invasión aliada de España. Acabada la Segunda Guerra Mundial se van desvaneciendo las esperanzas de que los aliados derriben al gobierno fascista de Madrid. España ha quedado en la zona de influencia de Estados Unidos y ya no es interesante reinstaurar un gobierno democrático con posibles simpatías por la Unión Soviética. Traicionados por segunda vez los republicanos españoles por las democracias occidentales, Santiago no ve otra salida que volver nuevamente los ojos hacia el Este: en 1948 visita a Tito para rearmar la guerrilla; y poco tiempo después la dirección del PCE se entrevista con Stalin. El consejo del Premier Soviético es la infiltración de los comunistas en los Sindicatos Verticales creados por el gobierno fascista de Madrid. Aunque la recomendación de Stalin no es muy popular entre los comunistas españoles, que hubieran preferido acciones más contundentes y efectivas, se diseña una nueva estrategia para minar el régimen desde sus propias estructuras, al tiempo que se abandona poco a poco la lucha guerrillera. En 1949 Santiago se casa en París con Carmen Menéndez, con la que tendrá tres hijos. La familia vive bajo la falsa identidad "Giscard" y Carmen se ocupará de todo, incluyendo la sostenibilidad económica de la familia mientras Santiago continua su trabajo en el Partido Durante los años cincuenta las relaciones entre la Pasionaria y Santiago se deterioran por diferencias en cuanto a la organización interna del Partido. Además en 1954, durante el V Congreso del PCE, celebrado en Checoslovaquia, Santiago plantea la democratización del Partido, lo que supone un reto al Comité Central. Los acontecimientos se precipitan: en 1955 España entra en la ONU con el voto favorable de la Unión Soviética de Nikita Khrushchev; Santiago publica desde París en Nuestra Bandera un artículo donde se congratula del hecho y plantea una "política de reconciliación nacional"; al mismo tiempo la dirección del PCE se había pronunciado en contra de la admisión de España. Santiago, tras conocer las declaraciones de la dirección no hace nada para impedir la publicación de su articulo que aun estaba en imprenta y está a punto de ser expulsado del PCE. De hecho la delegación del PCE al XX Congreso del Partido Comunista de la Unión Soviética (P.C.U.S.) no incluyó a Santiago. Sin embargo, en Moscú Dolores conoció el informe secreto de Khrushchev para el PCUS en el que condenaba determinadas prácticas estalinistas y reorganizaba el PCUS. La Pasionaria entendió que el Comunismo europeo había cambiado y convoca a Santiago a Budapest. Carrillo viaja seguro de su expulsión, pero por el contrario regresa a París como Secretario General de hecho, ya que La Pasionaria delegó en él todas sus responsabilidades; su posición sería ratificada oficialmente en el VI Congreso del PCE, en el que Dolores es nombrada Presidenta del PCE Bajo la dirección de Carrillo el PCE pasa a ser la organización más activa contra el franquismo, hasta el punto de que es en ése momento cuando el gobierno de Madrid comienza su propaganda contra Carrillo al que de repente se le achacan todas las muertes de la Guerra Civil; Carrillo era el demonio que quería vender España a las garras del Comunismo bárbaro y ateo. Santiago ejerció la Secretaría General con fuerte autoridad, consintiendo pocas discrepancias; un partido en la clandestinidad y que lucha solo contra un gobierno afianzado y apoyado por las democracias occidentales, incluyendo al gigante norteamericano, no es el mejor escenario para desarrollar sus ideas sobre comunismo democrático. Las convicciones de Santiago se demuestran sin embargo en su alejamiento progresivo de la tutela de la Unión Soviética, expresadas en sus críticas a la invasión de Checoslovaquia en 1968, y en su acercamiento a Enrico Berlinguer, líder del mayor partido comunista de Occidente, el Partido Comunista Italiano, y al francés Georges Marchais. Entre los tres van creando la doctrina política denominada más tarde como Eurocomunismo. Tras la muerte del dictador, Santiago regresa a España en 1976, para forzar con su presencia que el llamado gobierno de transición reconociera la realidad de la existencia y fuerza del PCE. Tras una breve detención, Santiago se convierte en la figura clave, junto al presidente Adolfo Suárez, de la llamada transición española. Un proceso por el que los derrotados de la Guerra Civil, y depositarios de la legitimidad democrática, aun tuvieron que ceder más concesiones y hacer más sacrificios en beneficio de la paz y de una futura libertad prometida. En este contexto, Carrillo promete, aun desde la clandestinidad, la aceptación de la monarquía parlamentaria como forma organizativa del estado y la bandera bicolor como enseña del mismo. Como luego ha explicado muchas veces, no se trataba de elegir entre monarquía y república, sino entre monarquía y guerra. El 24 de enero de 1977 unos pistoleros fascistas asesinan en la calle Atocha de Madrid cuatro abogados militantes del PCE; un día después se sucede la primera manifestación masiva de los grupos de izquierda desde la Segunda República, seguidas de movilizaciones, en su mayoría pacíficas, y muestras de apoyo al PCE. Finalmente el 9 de abril de 1976, el gobierno de transición, presidido por Suárez, secretario general del movimiento nacional, legaliza el Partido Comunista de España; seguido desde luego por amenazas de golpe de estado y gritos de cierra España por parte de los militares y algunos ministros. El 15 de junio se celebran las primeras elecciones en España desde 1939 donde Carrillo es elegido diputado al Congreso por Madrid. Tras la aprobación de la constitución de 1978 es reelegido en las elecciones de 1979. Una anécdota de su biografía se produce durante este periodo: el 23 de febrero de 1981, en plena investidura del candidato a presidente del gobierno tras la dimisión de Suárez, un grupo de guardias civiles fascistas armados entran en el Congreso con la intención de provocar un nuevo alzamiento militar que acabara con la joven democracia. Para amedrentar a los diputados los rebeldes comienzan a disparar ráfagas de metralleta al tiempo que exigen que todo el mundo se arroje al suelo; solo el presidente saliente Adolfo Suárez, su ministro Gutiérrez Mellado y Santiago Carrillo permanecen impasibles ante el tiroteo y ninguno cede a las cobardes amenazas. Sin embargo los resultados del PCE en 1982 fueron muy malos. Todo el trabajo de 40 años durante el franquismo, llevado a cabo casi en exclusiva por los comunistas, no tiene su premio en las urnas. El pueblo español, seguramente con un reflejo de Paulov grabado a fuego durante dos generaciones que le hacía identificar la palabra "comunista" como cualquier cosa negativa, prefirió votar en masa, tras una breve experiencia pseudocentrista liberal, al Partido Socialista Obrero Español de Felipe González. El 6 de noviembre de 1982 Santiago abandona la secretaría general del PCE en manos de Gerardo Iglesias. El nuevo secretario inicia de inmediato la liquidación de las teorías eurocomunistas, culminando el 15 de abril de 1985 con la expulsión del PCE de Carrillo y sus seguidores. Para muchos un PCE sin Carrillo era una realidad absurda, y la historia confirmó esta posición. Santiago funda el Partido de los Trabajadores de España-Unidad Comunista, que aun logró unos 200.000 votos en las elecciones a las que concurrió; Santiago toma la decisión de integrar su partido con sus seguidores en el PSOE, excepto él mismo quien, aunque invitado y esperado con los brazos abiertos en el seno de su primer partido, prefirió no aceptar por respeto a sus 50 años de militancia comunista. Con la idea de obtener, aunque fuera en precario, una serie de garantías democráticas para España, los comunistas y socialistas, con Carrillo a la cabeza como líder del único partido realmente organizado contra el franquismo, pospusieron las deudas con la verdad y con la historia, en la esperanza de que un régimen democrático consolidado hiciera justicia a los que sufrieron muerte y persecución en los años negros del franquismo. Más de treinta años después de la "reconciliación", las cunetas de las carreteras y los cimientos de las tapias de los cementerios siguen sembrados de los huesos de los que dieron su vida por la libertad; millones de personas que vieron aplastada su libertad durante sus mejores años son tratados como viejos inservibles anclados en el pasado; y los que aun hoy alzan la voz para que los muertos reciban digna sepultura, para que a los mayores se les pida perdón por su vida a medias, para que el jefe del estado sea elegido por todos, y se amparan en una bandera de tres colores que fue del pueblo y que fue libre, son atacados y vilipendiados, llamados "rojos"... como si eso fuera un insulto. Frente a la realidad cobarde de la sociedad española actual de principios del XXI se alza la voz sosegada y tranquila de Santiago Carrillo, testigo de todo el siglo pasado, del sueño que apenas duró, de la pesadilla de 40 años y de los titubeantes despertares. Su experiencia, su desbordante humanidad y su utopía no sacrificada al nuevo mundo de pensamiento único nos hacen sentir orgullosos. Gracias Santiago. Enlaces e Información detallada: Obra: |
| Walhalla | APRILIS | Día Anterior | Día Siguiente |