Menschliche Walhalla - 14 de Marzo



Hipatia de Alejandría

Υπατία HIPATIA DE ALEJANDRÍA

Todas las religiones formales y dogmáticas son falaces y no deben ser nunca aceptadas por aquel que se respete a sí mismo.

Defiende tu derecho a pensar, porque incluso pensar erróneamente es mejor que no pensar en absoluto.

Enseñar supersticiones como verdad es una cosa realmente terrible.

Santa
Hipatia de Alejandría
mártir

Científica y Filósofa
Alejandría (Egipto - Imperio Romano) 370
Alejandría (Egipto - Imperio Romano de Oriente) marzo de 415

Hipatia o Hypatia (En griego: Υπατία) vino al mundo en 370 (según algunos historiadores en 355) en la ciudad egipcia helénica de Alejandría durante el apogeo de la crisis del final del siglo IV. El Imperio se divide definitivamente entre Oriente y Occidente, el cristianismo ocupa el poder en ambos y se extiende por las provincias que se convierten en campo de batalla entre las diversas facciones cristianas. La rivalidad entre Alejandría y Constantinopla para erigirse en líderes de Oriente acaba con la separación de la iglesia de Egipto de la de Oriente; mientras que los paganos son perseguidos sin piedad.

Una época, por tanto, terrible para que una mujer intentara aprender ciencia, filosofía, matemáticas y astronomía. Sin embargo, esto mismo fue lo que hizo Hipatia. Su padre, Teón de Alejandría, era matemático y astrónomo, y trabajaba en la biblioteca sucesora de la mítica Gran Biblioteca de Alejandría que se perdió en el año 48 a.n.e. Teón decidió educar a su hija en todas las disciplinas del saber, así como inculcar en ella la pasión por el conocimiento. Teón no se equivocó, y su hija le superó en casi todos los aspectos

Hipatia estudió historia, religiones, oratoria, filosofía, pedagogía... Viajó a Atenas y Roma, y de vuelta en Alejandría convirtió su casa en un lugar de enseñanza al que acudían sabios y estudiantes de todo el Imperio. Entre ellos se contaba a Sinesio de Cirene -luego obispo cristiano y al que debemos gran parte de la información que tenemos sobre su Maestra-, Hesiquio el Hebreo -que también dejó escritos donde da cuenta de las actividades de la excepcional hija de Teón. Hipatia trabajó también en mecánica y por sus discípulos sabemos que inventó un procedimiento para destilar agua, un hidrómetro para medir la densidad de los líquidos y un aparato para medir el nivel del agua.

Sin embargo nada de esto sirvió para evitar su anunciado destino. Hipatia era pagana y neoplatónica; y tras la muerte de Juliano, apenas unos años antes del nacimiento de Hipatia, los días de la razón, de la filosofía y de las religiones paganas estaban contados. A pesar de ello, Hipatia no consintió en convertirse al cristianismo, y no hizo caso de los consejos que su alumno Orestes (a la sazón Prefecto Romano) le daba en este sentido para salvar su vida. Hipatia, la científica, la pensadora, la mujer, se convirtió para los cristianos en simplemente una bruja.

En 412 Cirilo de Alejandría fue nombrado Patriarca de la ciudad egipcia (título que solo obtenían además los primados cristianos de Constantinopla, Jerusalem y Roma -en el caso romano se empezó a utilizar el nombre de papa-). Cirilo, más tarde hecho santo por la iglesia católica, era un fanático que pasó su vida combatiendo contra los paganos y cristianos de otras creencias (estaba especialmente obsesionado con la secta cristiana de los nestorianos) y fue con toda probabilidad el principal responsable de la muerte de Hipatia.

El hecho es que en marzo de 415, un grupo de monjes de la iglesia de San Cirilo de Jerusalén, seguramente por orden de San Cirilo de Alejandría, apresaron a Hipatia, la desnudaron, golpearon, la arrastraron por toda la ciudad hasta llegar al templo Cesáreo, donde la mataron cortando su piel y su cuerpo con conchas de ostras afiladas. Tras su muerte, descuartizaron su cuerpo y lo quemaron. Estos hechos están recogidos por el obispo de Egipto Juan de Nikio, del siglo VII. Ni siquiera con su muerte terminó la persecución del saber y del pensamiento que representó Hipatia: su discípulo Orestes, el prefecto, inició una investigación sobre la muerte de su maestra y al poco tiempo él mismo tuvo que huir de la ciudad y abandonar su cargo para salvar la vida.

Hipatia fue la última gran neoplatónica y su muerte es un símbolo del oscurantismo que atenazaría Europa durante mil años. La figura de Hipatia, en cuanto a su cualidad de ser humano, filósofa, científica y mujer es de una grandeza difícilmente apreciable, difícilmente superable. En el capítulo final de su magna obra, Cosmos: A Personal Voyage, Who Speaks for Earth? Carl Sagan recuperó la memoria de Hipatia como símbolo de la razón destruida por la locura de los hombres.

Enlaces e Información detallada:
Hypatia World, dedicada a su vida y obra
Recursos sobre Hipatia
Hipatia en Female Inventors



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